La fotógrafa An-Sofie Kesteleyn se encargó de visitar las tiendas minoristas de venta de armas estadounidenses para dar con las familias que promueven la tenencia de sus hijos. Allí descubrió que se trata de algo que parte de una iniciativa parental.


“Tengo la sensación de que los padres estaban más interesados que los niños. Los adultos eran usuarios de armamento, y querían que sus hijos aprendieran a disparar. Me pareció un poco raro”, contó


La fotógrafa le pidió a cada niño que dibujara a qué le tenía miedo. Abby, de 7 años, le temía a los zombies. Tatum, de 6, a los hombre lobo. Haley, de 6, a los tiburones. Benjamin, de 7, a los osos.


Los Crickett cuestan entre 150 y 225 dólares. Son presentados por la compañía como “armas de fuego de calidad para la juventud”.


Una de las claves del éxito de ventas experimentado por Keystone se debe al color rosa, que atrajo a miles de niñas al mundo de las armas.


Cabe recordar que días atrás en Arizona, Estados Unidos, una niña de nueve años mató accidentalmente a su instructor de tiro.