Ocurrió en México, donde Rosendo Martell García, de 65 años, ingresó al hospital de la comunidad de Tamaletón, en el municipio de Tancanhuitz, San Luis Potosí, por un fuerte dolor en su pene.


Por su condición de sordomudo, el hombre tuvo que indicarle a los médicos su zona afectada mediante señas.


Al ser atendido, los doctores descubrieron que tenía incrustado un alambre de cobre en el miembro, lo que le había producido una severa infección.


Debido a su discapacidad, Rosendo no pudo explicar cómo fue que el alambre quedó atorado en su pene. Los médicos retiraron el alambre, controlaron el dolor e intentaron parar la infección, pero fue demasiado tarde.