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La arena marrón de la pequeña playa Fuerte San Gil, frente al Obelisco Hembra del malecón de Santo Domingo, está forrada por montones de basura.


En reiteradas ocasiones, distintas instituciones públicas y privadas se han unido para limpiar esta playa ubicada en el Distrito Nacional, sin embargo, esas labores de ayuda y rescate se ven manchadas por el enorme cúmulo de basura que cubre todo el lugar.Si bien es cierto que estos desperdicios, en su mayoría son arrastrados por las aguas del río Ozama hasta el mar Caribe, principalmente en días de lluvias, ciudadanos desaprensivos lanzan sus desperdicios para hacer un “vertedero” en el espacio que debería brindar aire puro y arena limpia para el disfrute de los visitantes.La situación es notoria al ver los cúmulos de desechos en espacios donde las olas del mar no pueden llegar, tal y como se vio ayer en las áreas verdes ubicadas próximo a la escalera que da acceso a la playa. Dicha escalera tampoco escapa a las malas costumbres de algunos ciudadanos que hacen sus necesidades fisiológicas en este lugar, lo cual aleja a las personas que se acercan a tomar un poco de aire fresco.Lugar necesita ser rescatadoEsta playa, que ahora parece ser una extensión del Vertedero de Duquesa, sirve también como casa de indigentes y enfermos mentales.Ante el avanzado estado de abandono, urge ser intervenida por las autoridades, como el Ayuntamiento del Distrito Nacional o el Ministerio de Medio Ambiente, ya que no solo necesita una labor de limpieza, sino que sea rescatado como se hizo con Plaza Güibia, en el 2011.Los trabajos de reacondicionamiento de Güibia, costaron 60 millones de pesos, mientras que en la Plaza Juan Barón, en el 2009 se invirtieron 90 millones. Este rescate ayudó a que dichos lugares mantengan un buen estado, además de que cuentan con vigilancia, lo que hace que visitantes se sientan más seguros. Contrario al Fuerte San Gil, donde en horas de la noche, no es la mejor opción para caminar, ya que las personas corren el riesgo de ser víctimas de actos vandálicos por parte de antisociales que pululan en la zona.