muralla china


Buena parte de la Gran Muralla China se encuentra en mal estado y sus perspectivas “no son optimistas” debido a la falta de fondos y el “desarrollo industrial irresponsable”.


Así lo ha denunciado el responsable de la principal organización de protección del monumento patrimonio de la humanidad.


Wu Guoqiang, secretario general de la Sociedad de la Gran Muralla, señala que tres cuartas partes de los tramos construidos durante la dinastía Ming (1368-1644).


Una de las épocas en las que el monumento fue más expandido, se encuentran en mal estado. “Sólo un 10 por ciento están en condiciones relativamente buenas”, destacó Wu en un seminario de la asociación, creada en 1987 para la investigación, protección y restauración de la Muralla China.


En muchos de los tramos sólo existen ya las bases, según este experto. La acción de la naturaleza (erosión, inundaciones, terremotos) y la del ser humano suponen “graves amenazas” al monumento, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO también en 1987.


“El daño derivado de la actividad humana está creciendo, y es cada vez más exacerbado”, destacó Wu, quien denunció el mantenimiento de malas prácticas como el uso de ladrillos y suelo de la Gran Muralla para construir viviendas.


“La Gran Muralla es el símbolo más reconocible de China en el mundo, y debe ser conservada con vida”, concluyó Wu en el seminario.


El descomunal muro defensivo, de unos 8.000 kilómetros de longitud, se creó por orden del primer emperador chino, Qin Shihuang, en el siglo III AC, cuando se unieron diversos tramos de muros construidos por antiguos reinos y tribus para defenderse de invasores nómadas del norte de Asia.