Distintas ONGs luchan desde hace algunos años para erradicar una práctica intolerable que sufren las mujeres, especialmente en India, donde se registran alrededor de mil casos cada año.


Como una alternativa para difundir la problemática, un grupo de jóvenes encaró el problema desde una perspectiva innovadora: “Siempre quise ser diseñadora de moda, pero después del ataque mi vida se detuvo.


Mis cicatrices me hacían sentir muy insegura y avergonzada, así que siempre ocultaba mi rostro con un pañuelo. Sin embargo no olvidé mi sueño, y siempre supe que algún día lanzaría mi propia línea”, cuenta Rupa, de 22 años, en declaraciones citadas por MailOnline.


Rupa fue atacada por su madrastra en 2008 y su padre, lejos de defenderla, repudió a su propia hija. La mujer fue declarada culpable y condenada a prisión. Sin embargo, las penas para este tipo de ataques no son muy severas en el país, por lo que 18 meses más tarde fue liberada.


Como consecuencia, Rupa renunció a su apellido y comenzó su activismo para ayudar a otras víctimas como ella. Poco tiempo después, se unió a la organización Chhaon que representa una casa de encuentro para todas las sobrevivientes, y un sitio donde charlar, cantar, bailar y reír.


Rita, Sonam, Laxmi y Chanchal, otras cuatro víctimas de ese tipo de ataques, secundaron el proyecto de moda que encabezó Rupa y se convirtieron en sus modelos


Las fotografías fueron realizadas de forma gratuita por Rahul, un fotógrafo profesional residente en Nueva Dehli, y frecuente colaborador de Chhaon: “Siento que estoy poniendo habilidades al servicio un buen uso, ayudando a estas bellas chicas. Me siento bendecido por haber conseguido esta oportunidad exclusiva”, asegura.


Tras la publicación de las fotos, Rupa ya vendió varios vestidos, la mayoría a turistas estadounidenses, y recibió un encargo por parte de un importante empresario local.