luna


En los albores del Sistema Solar, un objeto del tamaño de Marte bautizado como Theia impactó contra la Tierra creando una gigantesca explosión, inimaginable para la mente humana. Restos del planeta salieron disparados a toda velocidad hacia el espacio y finalmente, formaron la Luna.


Ahora, unos 4.500 millones de años después, los astrónomos han encontrado una roca relacionada con ese momento. Se trata de un meteorito que se estrelló en una casa de California en el año 2012, según una investigación liderada por el Instituto de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre de la NASA (SETI).


Las cámaras del sistema Allsky Meteor detectaron la caída de la roca en Novato, al norte de California. Vecinos de la localidad escucharon que algo golpeaba el techo de su garaje y encontraron el primer meteorito (en total se descubrieron seis).


La superficie del meteorito era de color negro, los que los investigadores atribuyen a los impactos sufridos hace 4.472 millones de años, entre 64 y 126 millones de años después de la formación del Sistema Solar.


“Nuestra investigación ha revelado una larga historia que se remonta a cuando la Luna se formó a partir de la Tierra, después de un impacto gigante”, explica Peter Jenniskens, responsable del estudio.


Como explica su colega Qing-zhu Yin, profesor de la Universidad de California (UC), “sospechamos que el impacto que formó el satélite pudo haber esparcido los restos por todo el sistema solar interior y golpear el cuerpo progenitor del meteorito de Novato”.


El equipo determinó, además, que el cuerpo principal del meteorito se rompió de nuevo en otra colisión hace unos 470 millones de años, desatando una cadena de escombros en el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter.


Una roca de 80 kilos


Los científicos rastrearon la familia a la que pertenece el meteorito de Novato, en función de su edad y su trayectoria hacia la Tierra, y determinaron que su roca madre fue expulsada del cinturón de asteroides hace unos nueve millones de años.


El fragmento que golpeó la atmósfera de la Tierra era de aproximadamente 35 cm de diámetro y pesaba unos 80 kilos. Las fotografías muestran que la roca se rompió en pedazos, creando cada uno de ellos una llamarada de luz. Seis fragmentos que sobrevivieron a la entrada pudieron ser recuperados.


A pesar de su violento viaje hasta el suelo, algunos compuestos orgánicos sobrevivieron, en concreto, compuestos de hidrocarburos abundantes en el Universo. Los científicos también encontraron aminoácidos que son muy raros en la Tierra.