casa blanca


El Capitolio en llamas. La Casa Blanca en llamas. La ciudad, desolada. El presidente de Estados Unidos y su esposa, a la fuga, y el enemigo bajo control.


Es un panorama impensable para Washington en la actualidad, pero precisamente así lucía la joven capital de Estados Unidos hace exactamente 200 años, cuando un grupo de soldados británicos se dispuso a darle una lección que marcaría su historia


Cuando ya caía la noche del 24 de agosto y cedía el calor veraniego, cientos de soldados marcharon hacia la ciudad y, uno tras otro, dejaron sus edificios públicos más emblemáticos “envueltos en una serpenteante capa de fuego”, como lo describió el autor Stephen Vogel en su libro sobre el tema.


La quema de Washington, como ha pasado a conocerse ese día, fue un golpe humillante para un país que precisamente se había independizado de los británicos hacía casi cuatro décadas.


“El incendio del Capitolio y la Casa del Presidente -como se le decía a la Casa Blanca en ese entonces- realmente conmocionaron a los estadounidenses de manera similar a los eventos en Pearl Harbour, cuando fue atacado el país, y después del 11 de septiembre”, le dijo Vogel a BBC Mundo.


Pero la quema también fue un evento del que Estados Unidos se recuperó: apenas tres semanas después, sus soldados defendieron el fuerte McHenry en la vecina Baltimore, una batalla que sirvió de inspiración para que Francis Scott Key compusiera un poema en que se basó el himno actual de Estados Unidos.


Este fin de semana, la toma de Washington se conmemora con una serie de eventos que incluyen reconstrucciones y recorridos históricos.