acne


Comer chocolate produce acné. Eso dice la cultura popular. Sin embargo, no hay evidencias científicas que muestren que el consumo de chocolate produzca acné o su agravamiento.


Un estudio reciente, aunque único en este sentido, muestra que el chocolate podría ser beneficioso y tener efectos protectores para la piel.


El acné es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que supone una mayor activación de las glándulas sebáceas y de la obstrucción de los películos foliculares y su colonización por una bacteria denominada Propionibacterium acnés, según publica el diario digital 20minutos.es .


José Luis Estebaranz, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, explica es importante acudir al especialista para tratar esta afección de la piel dado que puede producir secuelas graves como cicatrices. En este sentido el profesional añade que existen terapias que ya emplean el láser y la luz para tratar estas posibles marcas.


Estebaranz resalta que en consulta no ve a personas afectadas por reacciones ante el consumo de chocolate pero que sí es una pregunta común entre sus pacientes la existencia de interacción entre chocolate y granos en la piel.


En cuanto a la alimentación y el acné el dermatólogo apunta que sí se ha asociado la exacerbación del acné con una ingesta calórica alta o excesiva ya que se produce una mayor activación de las glándulas sebáceas productoras de grasa en la piel.


En general lo importante es emplear el sentido común, señala Estebaranz, que añade que existen personas que cuando toman mucho picante, realizan comidas copiosas o ingieren demasiada comida rápida presentan más granos. Pero esto no significa que haya que restringir el consumo de ningún tipo de alimentos para tratar el acné, concluye el experto.


Aunque el acné se asocia con la pubertad, lo cierto es que puede presentarse en bebés, niños y en la edad adulta como reacción ante medicamentos o derivado del estrés y las alteraciones hormonales. Otras afecciones de la piel que se asemejan al acné son rosácea, foliculitis y trastornos acneiformes producidos por medicamentos como los empleados en quimioterapia.


En el tratamiento actual se utilizan cremas o geles con ácido retinoico, peróxido de benzoilo o ácido azelaico, antibióticos tópicos, antibióticos orales y tratamientos hormonales antiandrogénicos, entre otros.