gas


Santiago.-La instalación de plantas de gas licuado de petróleo al vapor, amparadas en supuestos permisos convierte a Santiago en una bomba de tiempo.


En la región del Cibao operan 346 envasadoras y de esas 70 están instaladas en la provincia de Santiago pero en su mayoría carecen de estándares de sistemas de seguridad y hasta de permisos.


Tan solo en el municipio cabecera, medio ambiente estima pudiera superar en treinta las plantas instaladas en los últimos tiempos y cada día son más los que solicitan nuevos permisos para su conversión de gasolina a gas.


En el proceso de instalación opera un entramado que va desde compra de conciencia en las comunidades, hasta pago monetario a “comunicadores”, para que defiendan la obra o para atacar a quienes la cuestionan.


 Medio Ambiente reconoce que en muchos casos, los moradores en las zonas donde son instaladas son sobornados.


 Para que estas obras sean aprobadas deben contar con los permisos de Industria y Comercio, Plan de regularización, medio Ambiente, catastro nacional, Obras Públicas y Alcaldía. Aunque también actúa Defensa Civil, ahora dichos permisos solo se otorgan en la dirección central del organismo.


 Los organismos de socorro estiman que el 80 por ciento de las plantas carecen de hidrantes que le permita a los camiones de bomberos abastecerse de agua en caso de un fuego.


Algunas plantas como la de Propagas, instalada a escasos metros de la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santiago (Coraasan), pese a que fue clausurada el pasado 20 de junio por el ministerio de Medio Ambiente, resulta que de buenas primeras, opera con normalidad. La medida fue tomada debido a la alta peligrosidad que representa para la salud de los santiaguenses, debido a que además está cerca de la sub estación de Edenorte.


Sin embargo, a pesar de la información de que la envasadora sería desmantelada, por el contrario terminó de ser construida y desde la pasada semana comenzó a operar y a vender y hasta regalar el combustible a varios choferes y vecinos que se oponían a su instalación.


 Otro de los argumentos, era que el proyecto tenía desde el 2004 y carecían permiso ambiental. Mario Tejada, director de Medio Ambiente, dijo que tras confirmar su operación, decidieron remitir un informe a sus superiores para que emitan la orden de cierre.


La envasadora instalada por la empresa Lubri Auto fue desmantelada el 25 de junio y nueva vez el 14 de julio demolida la edificación debido a que se hacía en un relleno de la cañada de Julia.


A los pocos días del desmonte, fue edificada, al parecer imponiendo el poder del dinero.