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La fiebre reumática es un proceso infeccioso que afecta a muchos niños, que por lo general no es detectado a tiempo y se convierte en un problema cardiovascular, con altos costos para los familiares y el Estado.


La afirmación es del doctor José Rafael Iribarren, cirujano cardiovascular pediátrico y de adulto, quien participó como voluntario en la Séptima Jornada Cardiovascular realizada por CEDIMAT, en la que fueron operados 16 niños la semana pasada.


Este tipo de intervenciones las realiza el quipo cardiovascular de CEDIMAT durante el año, lo que supone que las dominicanas y los dominicanos no tienen necesidad de viajar al extranjero o invertir grandes cantidades de dinero reduciendo riesgos médicos y evitando salida de divisas.


El cardiólogo aseguró que el proceso infeccioso de la fiebre reumática suele pasar desapercibido en la infancia, debido a que se manifiesta en fiebres convencionales.


Aseguró que justamente su amenaza silente es lo que provoca que muchos niños terminan con daños en las válvulas mitral y aórtica, lo que a su vez desarrolla insuficiente y estenosis. Indicó que la tardanza en el diagnóstico es uno de los principales problemas que presentan estas complicaciones de salud.


“Epidemiológicamente hablando, no siempre los diagnósticos ni las coberturas de salud están a tiempo en Latinoamérica y si el diagnóstico no se hace temprano, el paciente va incrementando las complicaciones”, aseguró.


Sostuvo que también muchos embarazos terminan en niños con cardiopatías congénitas adquiridas en la formación embrionaria.


“La incidencia en el mundo es de uno a cuatro niños de cada mil que nacen”.


“La fiebre reumática implica un problema de salud pública, pero los que ya tienen la enfermedad deben ser intervenidos para ser integrados a la sociedad; pero muchas veces hay que hacer sustitución de válvula”, comentó. Mencionó que los defectos más comunes son la comunicación intraauricular, la comunicación ventricular, comunicación ventricular, el ducto arterioso y otras como la tetralogía de falot y las combinaciones de cada una de éstas.


“Estas enfermedades pueden ser curadas a través de intervencionismo; las comunicaciones interventriculares, un cinco o un 10 %; las interauriculares, un 25 ó 30%; y los ductos arteriosos, se pueden intervenir en un 100%. Estas son por cateterismo intervencionista”, aseguró.


Los niños operados en CEDIMAT como parte de su programa social, son todos menores de ocho años y de escasos recursos económicos. Al frente de las intervenciones estaban el cirujano pediátrico Juan León Wyss, único especialista que dispone el país con formación y casuística en cirugías de infantes neonatos.


En 15 años, se ha salvado la vida a más de 2,200 niños y niñas dominicanos con cardiopatías congénitas y otros tipos de enfermedades cardiovasculares.