Shuja’iya, un barrio al este del centro de la ciudad de Gaza, parecía un pueblo fantasma este miércoles después de que muchas personas huyeron durante la noche.


Las tiendas en el mercado central de la zona tenían sus persianas cerradas y bloqueadas. Las ambulancias estaban estacionadas en la periferia a la espera de los ataques que Israel advirtió que comenzarían.


Con la esperanza de un alto al fuego en Gaza el martes, asediada por los nuevos ataques israelíes que respondían a los cohetes lanzados por Hamas, los funcionarios de la región palestina buscan una nueva solución que detenga el enfrentamiento mortal.


Mientras tanto, los civiles de Gaza son los más afectados por el conflicto, que ha matado a más de 200 palestinos y un israelí en poco más de una semana.


Israel había aceptado una propuesta de Egipto de tregua este martes, por lo que detuvo sus ataques aéreos durante unas seis horas. Pero Hamas rechazó el plan y mantuvo el lanzamiento de cohetes hacia territorio israelí.


“Hamas ha decidido continuar y va a pagar el precio de esa decisión”, dijo el martes el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.


Muchas personas que viven en medio de los bombardeos israelíes continuos a los territorios palestinos dicen que quieren la paz. Pero también quieren una mayor libertad. “No estoy feliz de ver a los niños israelíes heridos”, dice Mustafa, quien alguna vez trabajó en Israel. “Tengo nietos, yo no quiero que sean lastimados. Queremos vivir”.