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NUEVA YORK._ ¿Quiere ser dueño de todo un pueblo? Búsquese $400.000 dólares y vaya a Swett, el poblado en venta por esa suma en el condado Bennet, a dos horas al Sureste de Rapid City en Dakota del Sur, según publicó el periódico Rapid City Journal.


El inhóspito lugar, que cuenta con 6.16 hectáreas de terreno e incluye un bar, remolques, una casa y un taller, fue puesto a la venta por su actual propietario, Lance Benson, dueño también de un negocio de viajes y quien dice que le encantaría mantenerse como propietario, pero quiere vender el pueblo, con categoría de aldea, porque tiene que dedicarse a sus negocios.


“No me gustaría deshacerme de este pueblo”, señaló Benson, que entregó el manejo de la venta a la reconocida empresa de bienes rapices Coldwell Banker LKH.


“Si lo vendo este año, es probable que me quede con el pueblo”, adelanto el propietario. Sweet, es uno de tantos pueblos rurales de Estados Unidos, que redujo drásticamente sus habitantes en el último siglo, quienes emigraron a centros urbanos y que para 1940, sólo tenía 40 residentes.


Contaba con una oficina de correos, algunas casas y una tienda de comestibles, y se ubica a lo largo de la autopista 18. El pueblo, cayó en manos de Benson, después de haber sido propiedad de varias personas en distintas épocas. Benson, compró Sweet en 1998, se le dejó a su esposa, cuando la pareja se divorció y la recuperó en el 2012.


Benson y su nueva esposa, viven en la única casa que ahora tiene el pueblo, al lado de la taberna. Ellos son los únicos habitantes del poblado, que oficialmente cuenta con sólo dos residentes. “No, son tres, con Daisy, la perra propiedad de la pareja Benson”, dijo un amigo del propietario.


La taberna, mantiene una clientela que se sitúa en un cuadrante de dos millas y lleva el mismo nombre del pueblo, “Sweet Tavern”, donde acuden numerosos vaqueros locales a beber cerveza.


“Este lugar es donde termina el camino y comienza el salvaje Oeste”, dijo Gerry Runnels de 47 años de edad, quien es un patrón de un rancho y recordó que en esa taberna era que su abuelo bebía. Los lugareños dicen que aunque el pueblo se venda o no, nunca perderá su encanto occidental.