Gol


Nada que hacer: para los hombres el fútbol es tan placentero como un orgasmo. Esta conclusión no es producto de análisis ligeros hechos en medio de la euforia del Mundial de Brasil, sino el resultado de investigaciones serias que están bien lejos de las canchas.


De acuerdo con unos especialistas de la Universidad de Glasgow, en Escocia, un partido de fútbol del equipo de sus entrañas actúa como un interruptor que enciende la corteza del cíngulo en el cerebro de los fanáticos, que coincidencialmente es el sitio que también se les prende cuando aquello los excita de verdad.


Aunque eso bastaría para que nosotras entendiéramos, de una vez por todas, que un balón en movimiento frente a ellos nos saca en estampida de la cama con todo y negligé, hay más. Resulta que la corteza del tal cíngulo cerebral se relaciona directamente con el sistema límbico, que es el encargado de manejarles las emociones. Así que el fútbol en la cabeza masculina no es un asunto trivial, es pasión pura.


Tan pura y desbordada que un gol estimula esta región con tal intensidad, que la actividad de la corteza cerebral llega a un punto máximo que los expertos comparan con la que desencadenan los orgasmos.


¿Que no? Una mirada a una encuesta hecha por el Centro de Investigaciones en Asuntos Sociales de Europa (SIRC) deja ver que casi cuatro de cada 10 hormonados consideran una cita romántica en la cama como una absoluta pérdida de tiempo si a la misma hora hay un partido de fútbol al que prefieren asistir.


De hecho, hay extremos, como el del 40% de los croatas que dejarían de tener sexo por un mes si a cambio los dejan ver la final de la Copa Mundial. Insisto, nada que hacer. En ese sentido, no nos queda más que entenderlos y pegarnos de alguna forma a su afición.