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Rihanna se ha vuelto a enredar en Twitter. Su último escándalo ha sido un mensaje que apenas ha pasado ocho minutos publicado en su cuenta, suficiente para generar un incendio.


Uno más. A primera hora de la mañana, ha escrito sencillamente #FreePalestine, esto es, “Palestina Libre”, la etiqueta repetida insistentemente en estos días de crisis en Gaza –es trending topic desde hace una semana- con el que se reivindica el fin del ataque de Israel y del cerco sobre la franja.


El portal NY MAG llegó a hacer una captura antes de que la avalancha de críticas obligase a la cantante a borrarlo del mapa.


Según ha explicado un amigo de la artista a la web social TMZ, Rihanna tuiteó su polémico deseo de forma “accidental”, mientras estaba leyendo un artículo de actualidad sobre Oriente Medio, en el que se incluía la etiqueta.


Ni siquiera se dio cuenta de que lo había posteado, hasta que comenzaron a llegar los comentarios de sus seguidores, con disparidad de opiniones, desde el amor absoluto de los que compartían sus palabras a la censura total de los críticos. “Rihanna no es ni proPalestina ni proIsrael, ella es pro-paz”, ha añadido la misma fuente.


Teniendo en cuenta que su Twitter (@rihanna) tiene casi 36,5 millones de seguidores, fue imposible impedir que el mensaje superase los 7.000 retuits.


A esta hora su último comentario busca atajar las críticas. “Vamos a orar por la paz y por un rápido fin del conflicto palestino-israelí! ¿Hay alguna esperanza?”, publica, añadiendo una fotografía que corre desde hace años por las redes sociales en la que un niño judío con su kipá se abraza con un palestino, con su kufiya.


Ha sido compartido más de 22.000 veces y está entre los favoritos de 21.000 usuarios más. Los comentarios se han suavizado inmediatamente.


Esta misma semana, Rihanna ha metido la pata en Twitter con un mensaje en el que comparaba la goleada de Alemania a Brasil (7-1) con las palizas que le dio su expareja, Chris Brown, una banalización de la violencia doméstica que le ha valido la queja de al menos una decena de organizaciones mundiales de defensa de las mujeres.


En el caso del mensaje propalestino, Rihanna comparte experiencia con el jugador de la NBA Dwight Howard (Houston Rockets), que puso exactamente la misma etiqueta y la borró en poco tiempo.


La polémica en torno al conflicto eterno de Oriente Medio ya es familiar para Rihanna, igualmente: en octubre del pasado año, tras actuar en Tel Aviv, una crítica en un diario local indicó que había cambiado la letra de la canción Pour it up, pasando de decir All I see is signs, all I see is dollar signs a cantar All I see is Palestine, una aparente reclamación territorial en toda regla hecha en suelo del adversario.


Más tarde, después de un intenso debate en las redes sociales, varias grabaciones de espectadores demostraron que la periodista había entendido mal y que la de Barbados nunca había alterado el tema.


Lo único político entonces fue la presión de los grupos de Boicoteo, Desinversión y Sanciones (BDS), que intentaron convencerla para que no actuase en un país “ocupante”. Rihanna no dijo una palabra al respecto en su visita.