La operación de implante de una prótesis tendría un costo total de 40.000 dólares aproximadamente, una cifra a la que la familia no podía acceder.


Indignado, el padre contó su historia en Internet, y su relato llegó hasta un estudiante universitario de Florida que hace trabajos en una impresora 3D.


Al conocer el caso, el joven, llamado Albert Manero, se juntó con un grupo de amigos y al cabo de siete semanas pudo fabricar un brazo ortopédico que costó 350 dólares, y que le permitió al niño tener por primera vez todas sus extremidades.


Esta prótesis se abre y se cierra de acuerdo a las órdenes que recibe desde los músculos del hombro, lo que significa un importantísimo avance para la ciencia y una posibilidad que se abre para miles de personas de todo el mundo.