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Rebeldes sirios derribaron un helicóptero artillado sobre un barrio pobre en la norteña ciudad de Alepo, con un saldo de al menos cuatro muertos, dijeron activistas el sábado.


El Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, son sede en Gran Bretaña, dijo que el helicóptero fue derribado por un misil el viernes por la noche sobre un área conocida como Campo Nairab.


El área esta junto al aeropuerto militar de Nairab, al sureste de la ciudad, de donde aviones del gobierno despegan para lanzar ataques en el norte del país.


El gobierno del presidente Bashar Assad usa helicópteros para lanzar bombas barril, explosivos rudimentarios que han matado a miles de personas y causado enorme destrucción, especialmente en Alepo. Los rebeldes raramente han conseguido derribar helicópteros.


El Observatorio y un activista en Alepo que se identificó como Abu Said Izzedine dijo que el derribo causó la muerte de cuatro personas, incluyendo un niño. El organismo dijo que tres de los muertos eran los tripulantes de la aeronave.


Alepo, otrora la capital comercial de Siria, ha sido escenario de fuertes combates desde que los rebeldes tomaron parte de la ciudad en el 2012.


El Observatorio reportó además el sábado que el número de soldados muertos en los últimos días en una base militar en el norte que fue tomada por miembros del grupo extremista Estado islámico llegó a 85. Dijo que la suerte de otros 200 soldados es desconocida.


El grupo de monitoreo, que dependen de una red de activistas dentro de Siria, dijo que los milicianos del Estado Islámico han ejecutado a decenas de soldados y mostrado los cadáveres en la norteña ciudad de Raqqa, la única capital provincial no controlada por el gobierno central.


Videos de aficionados subidos a internet por activistas mostraron más de una decena de cadáveres decapitados colocados en una céntrica plaza que dijeron es en Raqqa.


Algunas de las cabezas fueron colocadas en una cerca y al menos dos cadáveres decapitados fueron crucificados en la cerca.


La guerra civil en Siria ha causado al menos 170.000 muertos, casi una tercera parte de ellos civiles, de acuerdo con activistas.