DOC-FALSOS


De voz en voz se transmite la oferta: Un “combo” de documentos falsos. Charmín lo ofrece, garantiza un servicio eficiente, “legitimidad” impecable. ¿Quiere viajar? ¿Evadir la justicia?


¿Acaso un matrimonio de conveniencia? No hay problema. Todo estará nítido, nada será sospechoso a la aguda mirada del cónsul del “país de los sueños”, del “sueño americano” que a veces se troca en pesadilla.


¿Desea un combo completo? ¿Pasaporte, visa, carta bancaria o de trabajo? No hay problema, Charmín te hace “rico” de la noche a la mañana. En un instante consigues matrículas de vehículos, títulos de inmuebles, cuentas en bancos, nada te faltará al momento de solicitar el visado.


Todo falso, por supuesto. ¡Ilegítimo!, pero capaz de montarte en un avión, de trasladarte a Nueva York, Boston, Miami o Madrid.


¿Cuánto? RD$50 mil para iniciar el proceso, y de “ñapa” orientaciones al cliente sobre las respuestas durante la entrevista con el cónsul. El resto, según la cantidad de documentos, y si obtiene un pasaporte visado, sobrepasará los RD$200 mil.


El precio dependerá del servicio. Ofertan tarjetas de residencia y de Social Security, actas de nacimiento norteamericanas falsificadas para optar por un pasaporte de Estados Unidos.


Si para residir en Nueva York o Madrid logra un arreglo conyugal y le urgen los “papeles” que llevará al consulado, igualmente se gestionan y estarás listo para viajar, como los falsos peloteros que intentaron migrar ilegalmente a España.


Como otros que van y vienen con documentos de los que Charmín y sus cómplices ofrecen al mejor postor. ¡Un negocio floreciente!


A algunos los apresan, pero poco después están libres, en plena faena, adulterando cédulas de identidad y electoral, pasaportes que permiten el tráfico humano del que el país ha sido puente y destino.


Falsifican actas de nacimiento para suplantar identidades, lograr nacionalidad dominicana, evadir fianzas, encubrir narcotraficantes, escudar reincidentes en crímenes y otros delitos.


La promoción llega al exterior y el país se convierte en refugio de criminales, en “paraíso de la ilegalidad”.


Usurpan identidad. Con doble o triple identidad llegan delincuentes extranjeros que huyen de la justicia en su país, buscan una guarida, hacer de RD escenario de sus acciones delictivas, como José David Figueroa Agosto, al que expidieron tres cédulas con tres nombres distintos, y declararon la hija con dos padres y madres falsos.


Más reciente, el caso del prófugo italiano investigado por la Fiscalía de Santo Domingo y la Interpol, a quien detectaron en gestiones para cambiar su identidad en el país, al igual que fugitivos de otras nacionalidades que se ocultan aquí y pasan años sin ser descubiertos o son encubiertos por quienes están llamados a perseguirlos.


A doble identidad recurren extranjeros, sobre todo haitianos que fraudulentamente se nacionalizan como dominicanos para residir ilegalmente en el país o como tránsito para migrar a otras naciones.


Adoptan falsa identidad mujeres utilizadas por una banda como madres biológicas de hijos que no parieron. Lo hacen haitianas, también dominicanas como la apodada “Doña Gallina” y otra que años atrás escandalizó al declarar 18 vástagos con diferentes padres, en su mayoría extranjeros, de los que solo dos eran suyos. Tampoco ella tenía una identidad real.


De una o otra generación. A menudo, dominicanos roban identidades ajenas para viajar, votar, casarse, declarar hijos, transmitiéndola de de padres a hijos y nietos, conformando una cadena fraudulenta.


La suplantación con fines migratorios es la causa dominante, sobre todo en el Sur, aunque también obedece a razones comerciales para engañar bancos y asociaciones hipotecarias.


Apelan a la doble identidad aquellos a quienes rechazan visas, deportados que intentan regresar a EU y peloteros para firmar en Grandes Ligas. El Gobierno de EU sostiene que el 25% de estos falsifica documentos, se involucra en fraudes de edad y de identidad.


Este recurso se utiliza de manera inconsulta o a sabiendas del suplantado, en forma temporal o permanente. Existen personas que han vivido medio siglo o más con una identidad falsa, tomada de alguien que ignora que en algún lugar otro responde a su nombre, se abroga sus derechos civiles y políticos.


Entre los suplantados hay ciudadanos fallecidos, de quienes falsearon los datos de su registro, usaron su acta de nacimiento, obteniendo la cédula con su nombre o el de la persona que fue declarada.


Dos o tres individuos viven con la misma identidad, una práctica entre hermanos, primos o amigos que llevan igual nombre, distintas cédulas y una sola acta de nacimiento. En estos casos suelen ser acuerdos sin interés pecuniario.


Hay quienes se identifican como falsos abogados, ingenieros, militares, periodistas. Inclusive médicos, como en dos ocasiones se reportó en el hospital Cabral y Báez, de Santiago. Uno de ellos solicitaba instrumental para cirugías menores, cobrando a los pacientes por sus atenciones facultativas.