No es poco común para los altos ejecutivos de las empresas de tecnología de California ocultar todas sus cartas hasta que están absolutamente preparados para el lanzamiento de un producto. Se llama “modo oculto”.


Thomas Suárez es un ejemplo típico en ese sentido. Trabaja en una impresora 3D pendiente de ser patentada que, dice, opera diez veces más rápido que el modelo MakerBot que tiene en su casa.


Pero en casi todo lo demás, Thomas es cualquier cosa menos “típico”. A los 15 años ya es un empresario con cierta experiencia.


El adolescente juguetea con la tecnología de impresión tridimensional, cuando no está en la escuela o programando alguna aplicación para teléfonos inteligentes o las Google Glass (que lleva siempre fuera de las clases).


También es el dueño de su propia empresa, CarrotCorp, formada cuando hizo su primera app a los 11 años.


Su creación más popular hasta ahora es “Bustin Jieber”, un juego para teléfonos en que el usuario le pega a la estrella de la música Justin Bieber hasta hacerlo gritar, todo con el fondo de la música de la serie cómida de televisión Benny Hill.