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Constanza. Cientos de residentes en esta ciudad marcharon ayer para denunciar los daños ecológicos que provocan la tala de árboles a gran escala que, según datos de los manifestantes, ha destruido en los últimos años el 33% del pino occidental, que es una de las principales especies de la zona.


Esta variedad de pino, explicó Frarman García, uno de los organizadores de la marcha, tarda cerca de 20 años para alcanzar un tamaño regular. Lo peor, denunció García, es que el Ministerio de Medio Ambiente otorga los permisos para la tala de árboles, a través de los “planes de manejo”.


“La depredación también afecta a los ríos, con la extracción de arena, que está provocando que el clima sea insoportable y la vida misma desmejora a un ritmo acelerado.


Constanza es cuna del nacimiento de ríos, es la principal zona boscosa del país y es considerada por la Unesco pulmón del Caribe. Este pueblo y país no pueden permitir que nadie destruya lo que a todos nos pertenece y, de ser así, las futuras generaciones vivirán en un árido, inhóspito y terrible desierto”, expresó Humberto Collado, presidente de la Unión Nacional de Productores Agrícolas (Unaproda).