AFGANISTAN, 2da CABEZAKabul. Al menos 15 chiíes, entre ellos tres mujeres y un niño, murieron tiroteados hoy por supuestos insurgentes talibanes cuando viajaban en un autobús en el centro de Afganistán, informó una fuente oficial.


Los atacantes ejecutaron a tiros a primera hora de la mañana local a civiles chiíes tras seleccionarlos de entre los pasajeros de tres furgonetas en el distrito de Lal y Sarjungal, en la provincia de Ghor, dijo el gobernador regional, Sayed A. Rahmati, al canal de televisión local Tolo.


Los asaltantes identificaron a los chiíes hazaras (etnia de origen mongol radicada en el oeste de Afganistán) a través de sus documentos de identidad y dejaron en libertad al resto.


Dos de los vehículos interceptados se dirigían a Kabul, mientras que el otro había partido de la capital afgana e iba a la localidad de Cheghcheran, en el centro de Afganistán.


En un país predominantemente suní, los musulmanes chiíes representan a algo menos del 20 por ciento de la población y son principalmente miembros de la comunidad hazara, etnia a la que pertenece un 9 por ciento de los afganos.


Si bien la violencia sectaria no es común en Afganistán, en 2011 dos atentados en Kabul y Mazar-e-Sharif, respectivamente, acabaron con la vida de 58 chiíes, a los que los talibanes (seguidores de la corriente más radical del islam suní) consideran herejes.


El número de víctimas civiles no para de aumentar en Afganistán, que se prepara para la retirada de las fuerzas de la OTAN a finales de año.


En los seis primeros meses de 2014, perdieron la vida 1.564 civiles, un 17 % que en la primera mitad de 2013, mientras que los heridos aumentaron un 28 % hasta los 3.289.


La misión de la OTAN en Afganistán (ISAF) concluirá a finales de este año, pero Washington ha anunciado que mantendrá unos 9.800 soldados en el país asiático hasta completar su salida total, a finales de 2016.