casa sin estrenar


Kim Kardashian y Kanye West van camino de convertirse en las celebridades más excéntricas de Hollywood. Su última ocurrencia ha sido poner a la venta la mansión de 9.000 metros cuadrados que habían comprado en enero por ocho millones de euros.


Lo llamativo es que la pareja todavía no se había ido a vivir a la mansión, situada en la exclusiva zona de Beil Air.


“Son tan perfeccionistas que han querido dotar a la casa con lo último en electrodomésticos y sistemas para el hogar, y esto ha sido agotador”, ha asegurado una fuente a E! Online.


La pareja, que acaba de darse el sí, quiero, en Florencia están viendo que los plazos de las obras no se están cumpliendo “y temen tener que seguir esperando para entrar a vivir”. Esto ha hecho que el matrimonio, que tiene una hija, haya tomado la decisión de ponerla a la venta


La mansión en cuestión cuenta con cinco dormitorios, siete baños pero ha estado en obras desde que se la compraron en enero de 2013.”Quieren venderla, y que sea rápido”, explica esta misma fuente que asegura que no es que la estrella de realities y el cantante se hayan convertido en especuladores inmobiliarios sino que todo el proceso les ha resultado muy cansado y no quieren esperar más.


De hecho, ellos mismos pensaban que a pesar del retraso podrían irse a vivir a ella después del verano.


Mientras terminaban las obras, el matrimonio estaba viviendo en la casa de la madre de Kim. La pareja se instaló en la azotea de la exclusiva vivienda que Kris Jenner tiene en Los Ángeles.


En la actualidad es su centro de operaciones, aunque ya se han puesto manos a la obra para buscar otra vivienda en la zona de Bel Air visto que en su casa, no está hecha ni la instalación eléctrica.


El pasado mes de febrero, Kim ya habló abiertamente sobre el retraso de las obras y el hecho de tener que vivir en casa de la matriarca del clan.


“Yo nunca hubiera pensado que las obras de nuestra casa duraran tanto pero ahora me encanta vivir aquí”. En un mensaje dirigido a una fan en Twitter que le preguntaba por estos inconvenientes, la estrella de realities aseguraba que aunque estaba preparada para irse a vivir a su casa cuando ésta estuviera lista.


Y añadió que estaba disfrutando del tiempo que estaba pasando con su madre y sus hermanas. “Lo voy a echar de menos. Nada mejor para la familia que ver a nuestra hija crecer a diario”, aseguraba en aquel momento.


Lo que no sabemos es qué opinaba West sobre el hecho de tener que compartir techo durante todo este tiempo con su polémica familia política.