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El 28 por ciento de las personas que incurren en delitos penales ha reingresado a los centros de reclusión más de una vez, en ocasiones hasta por 15 veces, por el mismo delito o por la comisión de otros, en estos últimos casos se les considera un reincidente.


Las autoridades penitenciarias determinaron que 7,238 infractores de la ley retornaron a los recintos en más de una oportunidad, después de haber obtenido su libertad por diveras razones, de una población de 25,330.


Esos constantes reingresos fueron medidos en un censo realizado por la Dirección General de Prisiones (DGP) en el período 2012-2013, el cual estableció también que 71.43 por ciento reingresó una vez, para un total de 18,092.


Aunque el censo no evaluó el nivel de reincidencia, la cantidad de veces que han reingresado algunos a las cárceles los ubica entre los mayores recurrentes como infractores de la ley penal.


Las razones  de los reingresos también es una tarea pendiente de medir, pero en base a su experiencia,  el director de Prisiones, Tomás Holguín La Paz, señaló que el reingresante es el “ratero barrial”, que incurre en delitos cuyas penas no son tan elevadas, como el robo y droga.


“El ratero barrial es el que entra y sale al sistema por un robo de celular, por un robo de una cartera, una cadena, y se hace recurrente en ese tipo de delitos, por ejemplo, una vez le cantaron tres meses, y salió, después le cantaron seis,  y salió, y así sucesivamente”,  expresa.


Precisa que para poder dar unas estadísticas confiables sobre la reincidencia, tienen que medir cuando una persona cumplió una condena y volvió a delinquir.


Entre los motivos  de los reingresos figuran haber sido beneficiado de alguna libertad condicional, de la variación de la medida de coerción, desistimiento de la víctima y, en otros casos, por reincidir.


Holguín La Paz aclaró que no cuentan con los mecanismos para determinar cuántos de esos casos representan una reincidencia, pero sostiene que quienes suelen reincidir tienen una patología natural al delito. “Por ejemplo,  mata uno hoy, pasa por el penal, cumple una pena, y como es una patología,  mañana vuelve y reincide”, acotó.


Aclaró que tampoco han establecido la edad, los lugares de procedencia, ni los centros donde guardan prisión, pero adelantó que tienen programado repetir el censo este año, con la intención de hacerlo más completo.


Reincidencia versus reingreso
El director general de Prisiones sostiene que en este momento es muy difícil para ellos hablar de reincidencia, porque no cuentan con las herramientas que le darían la calidad a cualquier tipo de cantidad o porcentaje en torno al tema.  Aclara que cuando se reingresa al sistema no es necesariamente porque la persona ha cometido otros delitos, sino por otros factores vinculados al procedimiento judicial.


“Hay variables que no tenemos cómo medirlas para dar una información que tenga la confiabilidad y que con exactitud podamos establecer realmente cuál es el porcentaje de reincidentes”, subrayó.


Señaló que lo que pueden medir en este momento es el reingreso, un concepto diferente a la reincidencia.  Al establecer la diferencia, explica que en la reincidencia hay que  comprobar que esa persona ha sido objeto de una sentencia que haya adquirido la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada (definitiva) y que ese interno cumpla esa condena, y luego cometa otro delito y sea objeto de otra sentencia.


En cuanto al reingreso, precisa que una persona puede entrar en conflicto con la ley y no ser condenada y que puede ser objeto de una medida de coerción, de tres meses, de seis meses, y no garantiza o no implica que será sentenciada  a una pena privativa de libertad.