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La Iglesia Católica realiza un programa de auxilio a presos de la penitenciaría de La Victoria que llegaron a la vejez y están enfermos terminales, muchos de ellos han tenido que ser traslados a hospitales y esperan que una mano amiga les ayude a comprar marcapasos, a realizarse trasplantes y a comprar medicamentos que les resultan costosos.


El coordinador nacional de la Pastoral Penitenciaria, fray Arístides Jiménez Richardson, solicita colaboración con los enfermos del penal de La Victoria.


El cura, que es arcipreste de la zona pastoral Santo Domingo Este y párroco de la iglesia Inmaculada Concepción en la urbanización Italia, Santo Domingo Este, visita a los enfermos que cumplen condena, para llevarles un poco de aliento y la palabra de Dios.


Se trata de presos enfermos, a los que sus familias no les pueden costear las medicinas. Otros no tienen familias que se hagan cargo de sus tratamientos.


En la hacinada cárcel se reportó el año pasado la muerte por cólera de presos y el internamiento de otros.


El procurador general, Francisco Domínguez Brito, declaró en febrero de 2013 que el penal sería destino de presos preventivos.


En e2006, cuando las autoridades confirmaron en 3,700 la población carcelaria de este recinto, Salud Pública, el Ministerio Público y la Dirección General de Prisiones acordaron enviar un personal fijo para asistir a los presos las 24 horas.


Los reclusos presentan problemas de salud de corazón y de siquiatría. Jiménez Richardson insiste en la urgencia de que se construyan penales para mudar este recinto.