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La policía de Corea del Sur ha confirmado este martes que ha hallado muerto al que era en este momento el hombre más buscado del país, Yoo Byung-eun, el millonario dueño de la naviera del ferri Sewol, cuyo hundimiento causó la muerte de cerca de 300 personas el pasado abril, la mayoría de ellas estudiantes de bachillerato.


La identidad del magnate fugitivo, de 73 años, se ha hecho oficial tras diversas pruebas de ADN sobre un cadáver localizado el pasado 12 de junio en un campo de ciruelos de la localidad de Sucheon (a unos 300 kilómetros al sur de Seúl). El hombre huyó tras la catástrofe del Sewol.


“Las muestras de ADN extraídas del cuerpo en estado de descomposición coinciden exactamente con las de Yoo”, ha afirmado Woo Hyung-ho, jefe de la policía de Sucheon, que ha asegurado que “también se ha confirmado la huella de uno de los dedos de la mano derecha”.


Estas muestras coinciden con las recogidas por las autoridades de una casa vacacional donde Yoo se escondió en un primer momento, y con las extraídas a su hermano mayor de 75 años, que se encuentra detenido en relación con el mismo caso.


El cadáver se descubrió el pasado 12 de junio vestido con un jersey de invierno y un sombrero, en avanzado estado de descomposición y sin signos de violencia, según ha asegurado la policía. Aún se desconoce la causa de la muerte.


Aunque no poseía acciones, Yoo Byung-eun era dueño de facto de Cheonghaejin Marine, la naviera del buque Sewol, a la que se señala como responsable del accidente por haber burlado, presuntamente, las normas básicas de seguridad.


El empresario, artista y fundador de una supuesta secta religiosa, era desde mayo el hombre más buscado de Corea del Sur, donde se ofrecía una recompensa de casi 500.000 dólares (unos 370.000 euros).


El pasado 11 de junio, durante su búsqueda, la Policía realizó una gran redada en instalaciones de la iglesia fundada por Yoo, y detuvo a dos de sus seguidoras por supuestamente ayudarle a escapar.


Durante la redada, cerca de 4.000 agentes entraron en un complejo de la supuesta secta en la localidad de Anseong.


La Fiscalía no solo acusó a Yoo por el naufragio, sino que añadió cargos de presunta malversación de fondos, evasión y soborno al destaparse supuestas transacciones ilegales tanto de Cheonghaejin Marine como de sus filiales y la Iglesia Evangélica Bautista vinculada al conglomerado empresarial de la que era fundador e influyente miembro.


El buque Sewol, con capacidad para 900 personas, cubría el trayecto entre Incheon (al oeste de la capital surcoreana, Seúl) y la isla de Jeju. Se hundió a unos 20 kilómetros de la isla suroccidental de Byeongpyung.


Sus ocupantes eran en su mayoría estudiantes de bachillerato que realizaban un viaje escolar a Jeju, uno de los principales destinos turísticos del país, al suroeste de la península. Les acompañaban 14 profesores. A bordo se encontraban también 29 miembros de la tripulación.


La primera señal de socorro se emitió hacia las nueve de la mañana, hora local (00.00 hora española). Aproximadamente una hora y media después las autoridades pidieron calma en un mensaje al anunciar que todos los pasajeros podrían ser rescatados en cuestión de horas, aunque el hundimiento del barco se produjo aparentemente más rápido de lo esperado.


Varios pasajeros relataron que escucharon un fuerte golpe, después del cual la embarcación comenzó a sacudirse e inclinarse.


El capitán del ferri fue detenido a los dos días del accidente junto a dos miembros de la tripulación. La Ficalía de Corea del Sur les acusó de abandonar el barco sin asegurar la puesta a salvo de los pasajeros.


Lee Jun-seok, de 69 años y los dos tripulantes violaron la ley al ser evacuados en los primeros momentos del rescate sin atender a la seguridad de la mayoría de los 475 pasajeros, según las autoridades.


Algunos testimonios de supervivientes afirman que Lee retrasó media hora la evacuación del barco y que fue de los primeros en abandonarlo, lo que desató la rabia entre los parientes de los pasajeros.