Sin duda alguna, para disfrutar de la vida y de un buen baile no importa la edad, lo único que vale son las ganas.


Este abuelo bailando en una boda, es definitivamente una fiel prueba de que las personas nunca deben dejar de gozar la vida.


Al oír una melodía que le recordó sus tiempos pasados, hizo algo increíble y completamente inesperado, lanzó sus dos bastones al suelo y empezó a bailar como si fuera un jovencito, incluso invitó a dos damas a bailar con él.