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El director ejecutivo de Casa Abierta, Juan Radhamés de la Rosa Hidalgo, consideró ayer que el Estado debe despenalizar el consumo de drogas, como lo han hecho otros países de la región, y dejar de calificar al adicto como un delincuente, ya que su condición es de enfermo.


Indicó que al arribar a los 40 años de fundación de la institución, el esfuerzo que han hecho en trabajar con las comunidades para frenar la demanda de drogas ha sido gratificante, pero las políticas del Gobierno han insuficiente. Afirmó la sociedad dominicana es extremadamente consumista y corrupta.


Criticó que los jóvenes de barrios vulnerables sean apresados por consumo de drogas y que se utilicen políticas que son represivas contra ellos, porque a su entender agravan el problema.


Dijo que debido a esa actitud de las autoridades la cultura del tráfico y el consumo han crecido. Lamentó que en el país no hayan políticas preventiva y de tratamiento adecuada, ya que la situación se convierte en el “mejor aliado del tráfico de drogas”.


“Por 40 años hemos sido como ‘la voz que clama en el desierto’, demandando, proponiendo, denunciando que las actuales intervenciones solo sirven para empeorar el problema. Hemos dicho, apoyado en los estudios y foros internacionales de expertos, que las medidas represivas por sí solas no pueden con un problema tan complejo.


Que el Estado no puede seguir con una política contra las drogas anacrónica, desfasada, cruel e inhumana contra las personas usuarias”, explicó.


De la Rosa sostuvo que no hay política de reinserción social para los adictos que logran superar su dependencia a sustancias. También observó que no hay ninguna opción oficial para tratar a los dependientes estupefacientes.