140620085730-yale-baldness-02-story-topKyle Rhodes disfruta imaginando las posibilidades: podría lucir una larga y espesa barba vikinga, o tal vez hacerse un corte estilo “mullet”, como el de sus jugadores favoritos de hockey de los ochenta. O podría optar por algo bonito y simple, como el corte de pelo característico de George Clooney en los noventa: el corte César.


Todas ellas opciones que nunca había tenido antes. A Rhodes le diagnosticaron alopecia areata a los 2 años, y comenzó a perder secciones de su cabello. A los 18 años, había perdido todo el pelo de la cabeza y el cuerpo.


Un día, a su médico de la Universidad de Yale se le ocurrió lo siguiente: si la caída del cabello de Rhodes se debía a una enfermedad autoinmune, ¿por qué no intentar un tratamiento utilizado para otro trastorno autoinmune? Eligió el fármaco Xeljanz, que se utiliza para tratar la artritis reumatoide.


Ocho meses después, a Rhodes le había vuelto a crecer el cabello en la cabeza. Sus cejas y pestañas volvieron a crecer, al igual que el resto del pelo de su cuerpo.


“Estaba extasiado”, dijo su dermatólogo, el Dr. Brett King. “Estaba muy contento por él”.


King también es cautelosamente optimista respecto a los 6,5 millones de personas que sufren de alopecia areata y que también pueden beneficiarse del fármaco. Dijo que le gustaría probarlo en más pacientes.


Pero el Dr. George Cotsarelis no esta tan seguro de que sea buena idea. Algunas personas que han tomado Xeljanz han muerto por infecciones como tuberculosis, y otros enfrentan un mayor riesgo de cáncer, según el sitio web del fabricante del medicamento.


“Este fármaco puede tener algunos efectos secundarios desagradables”, señaló Cotsarelis, presidente de dermatología en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. “Uno tiene que decidir cuánto se quiere arriesgar”.


King dijo que espera crear Xeljanz en forma de crema, para que el paciente pueda aplicarla directamente en el lugar afectado por la pérdida del cabello en lugar de tomar una píldora y exponer todo el cuerpo al fármaco.


Ambos doctores creen que el medicamento no funcionará para el tipo común de calvicie que viene con la edad. Cotsarelis fue categórico al respecto, porque la calvicie de patrón masculino no está relacionada con el sistema inmune.


Pero King considera que vale la pena hacer más investigaciones.


No está claro si una persona con pérdida de cabello tendría que tomar el medicamento de por vida. Rhodes dijo que lo sigue tomando no tanto por el crecimiento de cabello, sino porque la medicina ha ayudado a mitigar su psoriasis, que le causa heridas dolorosas en la piel. Su médico le aumentó la dosis a seis pastillas al día con la esperanza de lograr mayores resultados contra la enfermedad.


Rhodes explicó que no ha tenido efectos secundarios y no le tiene miedo de tomar la píldora, ya que ha usado otros fármacos potencialmente peligrosos antes para combatir sus enfermedades cutáneas.
Lo que podría hacer que lo deje de tomar es el costo. Xeljanz es un fármaco nuevo y caro; sin seguro puede costar 25.000 dólares al año, según King.


Rhodes comentó que su seguro paga la mayor parte del costo. Pfizer, la empresa que fabrica el medicamento, accedió a darle una tarjeta de descuento que se hace cargo de los 600 dólares al mes de copago, por lo que por ahora puede pagarlo y disfrutar del crecimiento de cabello.