body¿Podría pasar noventa días sin ver porno en internet? Antes de responder termine de leer a continuación. Qué pasa sí le digo que fertilizar la pantalla de su computador religiosamente una o más veces al día le cambiará la estructura física del cerebro convirtiéndolo en un zombi de la dopamina, un mercenario del goce, al cual como cualquier otro adicto deja sentir respuesta al placer.


Parecería sacrilegio fustigar al porno y sus encantos, siempre nos han dicho que la masturbación es algo normal, que hasta buena es para la próstata. Por no decir del valor educativo así como del hecho que en cinco minutos de porno vemos más mujeres desnudas que cualquiera de nuestros antepasados lo hicieron en toda su vida.


Sin embargo esta bonanza cibernética tiene en jaque al circuito de recompensas en nuestro cerebro. Así lo han venido comprobado recientemente varios estudios científicos. En el sistema límbico para ser más precisos, donde se consigna la producción y recepción de los placeres como cuando uno se come un dulce, tiene sexo, fuma marihuana o bebe alcohol se libera el principal neurotransmisor del cerebro llamado Dopamina, conocida como A.K.A la molécula de la adicción. En otras palabras la gasolina del placer en nuestro cerebro.


Con cada clic, video XXX, el uso crónico y excesivo del porno como cualquier otra droga inunda nuestro cerebro con dopamina generando un cambio molecular debido a la producción excesiva de Delta-FosB, una proteína que comienza a acumularse y a calcificar el sistema de recompensas en nuestro cerebro, es decir adormecerlo ya que esta sobre estimulación termina causando que nuestras terminaciones nerviosas reduzcan su número de receptores de dopamina.


Yo sé, suena complicado, el caso es que la adicción al porno hace que con el tiempo perdamos sensibilidad al placer llevando en muchos casos a que simplemente no se nos pare. La caída, y bien alta en la tolerancia, afirman los científicos termina en la disfunción eréctil en hombres menores de 30 años. Hombres que por lo general llevan más de 10 años viendo porno en internet sin parar.


Un estudio de la Sociedad Italiana de Medicina Sexual analizó a 28.000 jóvenes menores de 30 años y estableció luego del estudio clínico una relación directa del 70% entre la flacidez, la falta de libido y el consumo crónico de porno. “La única forma restaurar los niveles de sensibilidad al placer es apagar el computador” dijo Carlo Foresta director del estudio.


Por eso no se extrañe sí le llega por estos días una invitación a aceptar el reto de pasar 90 días sin porno, o por lo menos hasta el final del mundial, como invita uno de los tantos subgrupos de NoFAP, una clase de alcohólicos anónimos para adictos al porno en la red. Miles de jóvenes ya han aceptado el reto. ¿Qué tal? ¿Muy de pa arriba?