obaEl presidente de EE.UU., Barack Obama, ha asegurado este miércoles que su mayor frustración como mandatario es el fracaso a la hora de endurecer las leyes de control de armas a nivel nacional, al denunciar que tiroteos como el registrado en una escuela secundaria de Oregón «se están convirtiendo en la norma».


«Muchas veces me preguntan cuál ha sido mi mayor decepción como presidente, y mi mayor frustración hasta ahora es el hecho de que esta sociedad no haya estado dispuesta a dar algunos pasos básicos para mantener las armas lejos de la gente que puede hacer daño», ha afirmado Obama en un foro organizado por la plataforma de internet Tumblr.


El mandatario no se ha referido expresamente al tiroteo registrado la madrugada de este miércoles en la localidad de Troutdale (Oregón), en el que han muerto al menos dos personas, un estudiante y el propio atacante.


No obstante, ha asegurado que la violencia con armas en EE.UU. es «desmesurada» y ha lamentado que el suyo sea «el único país desarrollado del mundo donde esto ocurre, y ocurre una vez a la semana».


«El país tiene que reflexionar en serio sobre esto. Esto se está convirtiendo en la norma y lo damos por sentado de formas que, como padre, me aterrorizan», ha subrayado.


El debate en EE.UU.


Dos sucesos de 2012 -la matanza en un cine de Aurora (Colorado), donde murieron 12 personas y otras 58 resultaron heridas; y la ocurrida en la escuela Sandy Hook de Newtown (Connecticut), donde fueron asesinados a tiros 20 niños y 6 mujeres- han reabierto el debate sobre las armas en EE.UU.


El Gobierno de Obama impulsó entonces un conjunto de medidas para reformar la legislación de control de armas, pero el Congreso no aprobó siquiera la que generaba más consenso: un sistema de verificación de antecedentes para impedir que las armas llegaran a los criminales o a las personas con problemas de salud mental.


«El Congreso no ha permitido ni siquiera las restricciones más mínimas. Y deberíamos estar avergonzados», ha señalado Obama.


Respecto a quienes aseguran que éste es un problema de salud mental y no de control de armas, el presidente replicó que Estados Unidos «no tiene el monopolio de la gente loca en el mundo».


«La diferencia es que esa gente puede acumular cantidades enormes de munición en su casa, lo que provoca que los tiroteos frecuentes «sean de esperar».


Obama ha reconocido que ahora mismo su Gobierno no tiene «las herramientas suficientes» para «hacer el cambio tan grande que se necesita» frente al problema, y ha opinado que «lo único que cambiaría las cosas sería que la gente decidiera que esto les importa de verdad».