buscones-en-los-parqueos-690x441“Buscones” controlan áreas de estacionamiento


La presencia cada vez más notable de “aparcadores”, “parqueadores” o “buscones” que cobran determinadas sumas de dinero por “vigilar” o “cuidar” vehículos en áreas públicas para estacionamiento es un elemento perturbador que se agrega al trastornado, turbio, caótico y desordenado tránsito urbano en sus áreas de estacionamiento en las principales ciudades de nuestro país, que tiene un vehículo de motor por cada 3.25 habitantes.


Mientras el volumen de vehículos del país crece por encima del incremento de la población, los espacios públicos se reducen cada día. Los dueños de vehículos afrontan dificultades para estacionarse en lugares donde habitualmente son recibidos por “buscones” que ofertan sus servicios de “vigilancia” y “cuidado”para evitar, supuestamente, que vándalos roben o causen daños a los vehículos. Las sumas que cobran varían desde 25 hasta 200 pesos.


“Parqueadores”, “aparcadores” o simplemente “buscones”, están por todas partes, en los alrededores de bares, restaurantes, discotecas y otros lugares de diversión que atraen a grupos de individuos que se adueñan de las calles y monopolizan cada pulgada de asfalto.


También operan en lugares que atraen grandes cantidades de público, como el Estadio Quisqueya en época de pelota invernal, el Malecón, Bellas Artes y sus alrededores, Centro de los Héroes, Ciudad Colonial, Palacio de Justicia de Ciudad Nueva y el entorno de instituciones públicas, donde usualmente no hay espacio para estacionamiento.


La falta de lugares para estacionar vehículos afecta a la mayoría de las universidades privadas, que carecen de espacio para recibir el cúmulo de vehículos de estudiantes, profesores y visitantes.


Como elemento inquietante al problema del caótico tránsito, dueños de establecimientos comerciales insisten en negar el derecho de reclamación de clientes que sufren robos o daños a sus vehículos en las áreas de estacionamiento.


Sin embargo, las empresas sí son responsables civiles en caso de robos o daños ocasionados a vehículos de sus clientes. Así lo dictaminó la sentencia de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) el 13 de marzo del 2013. La SCJ ratificó una decisión de la Corte de Apelación de Santo Domingo, de forma que dejó claramente establecido que los establecimientos comerciales son responsables de robos o daños causados a vehículos de sus clientes en los parqueos.


El problema del anárquico tránsito vial se complica por la multiplicidad y la inoperancia de instituciones responsables de organizar el tránsito y la flaqueza de las autoridades que no terminan de imponer el orden institucional para aliviar este servicio que se ha convertido en un dolor de cabeza para sociedad dominicana.


Conductores en las redes sociales PedroJlapara: ¿Y la Policía Nacional, los rígidos agentes de la Amet y los famosos inspectores de los ayuntamientos, acaso están pintados en la pared? ¡Cuánto bandidaje, cuánta irresponsabilidad de las autoridades de este país!”.


Anayansi: “es bueno que hagan algo, porque incluso hay parqueos, como ejemplo uno cerca de la calle El Conde, que hay que pagar por el tiempo que se usa y además tienen los famosos letreros esos de que no son responsables…, o sea un abuso y una falta de responsabilidad también”.


Reyalvama: “En este país los impuestos se están comiendo los comercios y no hay incentivos para que se animen a aplicar esa medida”.


Ambiente


Las noches prometen en el entorno de negocios de expendio de bebidas, restaurantes y discotecas. Cuando comienza a fluir el público, se cierran los espacios en las aceras y las calles y se abre el negocio.


Si le pregunta por el nombre, difícilmente recibe una respuesta. Todos tienen apodos y así se entienden. Es parte de la rutina, de modo que no es de extrañar a “Pata de Perro”, “El Pollo”, “El Cojo”, “Moreno” “Caché” o “Bembita”. Todos conocen su rol.


Un individuo señala un lugar para estacionarse. Retira un obstáculo y una vez estacionado el vehículo, se torna amable: “Mi pai, tamo aquí. No hay problema, no se preocupe, que a su yipe no le pasa na’ aquí. Todo bien, todo bien”.


¿No hay parqueos aquí?, pregunta el conductor. El interlocutor no pierde tiempo y replica: “No, no. Todo está lleno. No deje su yipeta lejos, porque le rompen el vidrio, la rayan o le roban los espejos. Déjela ahí, todo jevi”.


Tanta amabilidad tiene su precio. Un espacio nocturno en la calle o la acera del ensanche Naco cuesta 200 pesos, pago por adelantado.


En la Ciudad Colonial, un “aparcador” oferta un tramo de la acera, cerca de un establecimiento de diversión. Es de noche y no hay muchos lugares para escoger. El conductor, curioso, pregunta: “¿Puedo subir a la acera? ¿Seguro que no habrá problemas?


“Jefe, tamos aquí. Esto es de nosotros. No se preocupe, dele pa’ allá y váyase tranquilo”.


“Bien. El problema es que no tengo menudo”.


El “aparcador” sonríe. Saca un fajo de billetes del bolsillo y comenta: “jefe, aquí siempre hay menudo pa’ devolver. Son 150 pesos. No le dé mente a eso”.


En algunas playas y balnearios públicos también cobran por “vigilar y cuidar” los vehículos de bañistas y vacacionistas. Boca Chica y Guayacanes, Los Patos, San Rafael, Comate, Chavón y Salto de Socoa, en Monte Plata, tienen “cuidadores”. En este último lugar cobran 100 pesos a cada visitante, 50 por el vehículo y 50 por el derecho a disfrutar del baño.(Arismendy Calderón-Hoy)


Fuente:JosephCaceres.com