140620160749-suspended-animation-human-animation-big-idea-orig-nws-00011309-story-top (1)Como te podrán decir los fans de “Grey’s Anatomy”, “ER” y cualquier otro programa que se desarrolle en un hospital, los doctores de la sala de emergencia están en una lucha contra el tiempo.


“Cuando los pacientes han perdido tanta sangre que se les para el corazón, sabemos que tenemos muy pocas probabilidades de salvarlos” , dijo el veterano cirujano de trauma, Samuel Tisherman. Incluso con tubos de respiración, vías intravenosas y cirugía torácica de emergencia, menos de uno de 10 de dichos pacientes sobreviven, dijo. “Los resultados son bastante deprimentes”.


Pero Tisherman y otros doctores pueden haber encontrado una innovada manera de vencer estas desalentadoras posibilidades.


Él y sus investigadores están experimentando con algo llamado hipotermia inducida, o enfriar los cuerpos de los pacientes con trauma para frenar el posible daño causado por una pérdida de sangre y oxígeno. Debido a que esto hace que la actividad celular del paciente se cierre, este método esencialmente coloca al paciente en un tipo de limbo temporal (no está muerto, pero tampoco está del todo vivo), a fin de darle más tiempo a los cirujanos.


“Algunas personas, entre ellas nosotros al inicio… hemos llamado a esta idea ’animación suspendida’. Y en cierto modo, eso es cierto”, dijo Tisherman, quien está dirigiendo un ensayo clínico en el UPMC Presbyterian Hospital en Pittsburgh, Pensilvania.


“Pero es importante reconocer que estos pacientes no están muertos. Aún estamos tratando de salvarlos”, agregó el doctor. “Lo que estamos haciendo es utilizar la ciencia para tratar de presentar el método como una nueva manera de salvar a las personas que mueren frente a nosotros”.


Tisherman supervisará el proceso a pesar de que salió de UPMC recientemente por un puesto similar en el Maryland Shock Trauma Center en Baltimore. Cuando se le pidió que definiera lo que hace , él prefiere el término más preciso pero poco flexible, “preservación y resucitación de emergencia” (EPR, por sus siglas en inglés).


El proceso funciona así: los médicos insertan un tubo en la aorta del paciente con trauma y bombean una gran cantidad de solución salina helada para enfriar el tronco del cuerpo tan rápido como sea posible hasta aproximadamente 50 a 55 grados.


En las temperaturas corporales normales, las células necesitan un suministro de oxígeno regular. Cuando el corazón se detiene, la sangre ya no transporta oxígeno por todo el cuerpo, y el cerebro sólo puede sobrevivir durante un par de minutos.


Sin embargo, a estas bajas temperaturas, las células de los tejidos necesitan menos oxígeno porque la velocidad de todas las reacciones químicas se reduce. Es el mismo principio que le ha permitido a algunas personas sobrevivir a situaciones en las que están a punto de ahogarse en agua fría, a pesar de estar sumergidos durante media hora o más.


Se espera que el proceso de hipotermia inducida o “animación suspendida” le dé a los doctores suficiente tiempo (por lo menos 45 minutos) para ingresar a los pacientes a la sala de operaciones, conectarlos a máquinas para reiniciar su circulación, hacerlos entrar en calor y restaurar su flujo sanguíneo.


El revolucionario proceso ha demostrado ser exitoso en ensayos con animales como cerdos. Ahora Tisherman y sus investigadores planean llevar a cabo un proceso similar con humanos, comparando a 10 pacientes que son sometidos a EPR con 10 pacientes que no lo son. Los pacientes habrán sufrido un paro cardíaco después de una lesión traumática y tendrán pocas posibilidades de sobrevivir en circunstancias normales.


El gobierno federal está observando con interés. Tisherman dijo que la Agencia de Alimentos y Medicamentos está supervisando el proceso, y el Departamento de Defensa, el cual ve un potencial para el tratamiento de soldados en el campo ha contribuido con financiamiento.


Completar el proceso y analizar los datos tomará varios años. La esperanza de Tisherman es al final demostrar que el proceso funciona y ayudar a extenderlo a otros centros de traumatismo alrededor del mundo.


“Como cirujanos de trauma, siempre trabajamos contra el tiempo. Y todos hemos visto personas con heridas que hubiéramos podido arreglar si tan solo hubiéramos tenido unos minutos más. Es desgarrador cuando estos pacientes no sobreviven”, dijo a CNN.


“Nos emociona el hecho de que esto podría darnos una manera de salvar a las personas que de otra manera no podemos”.