ahoPara lograr el desarrollo armónico y equilibrado regional y sectorial del país, una condición esencial es el aumento de las disponibilidades de agua, proteger su calidad, economizar su empleo y racionalizar sus usos en armonía con el medio ambiente y los demás recursos naturales.


Este planteamiento lo hizo el ingeniero Gilberto Reynoso, asesor hídrico del Poder Ejecutivo, y con una larga experiencia del tema agua.


Consideró que el logro de los objetivos planteados será posible cuando las instituciones oficiales y privadas y la sociedad en general asuman y apliquen una serie de medidas, entre las que menciona el ajuste y modulación de dotaciones relativas a cada uso del agua, principalmente el agrícola y el consumo humanos.


Además programas de ahorro de agua y de mejora de la eficiencia de sus usos, programas de actuaciones encaminadas a evitar el abuso del derecho en la utilización de las aguas y su desperdicio o mal uso, así como racionalización de los programas de nuevos proyectos de riego, aplicando criterios de viabilidad económica y tener en cuenta la disponibilidad del recurso.


Reynoso comentó que el consumo excesivo de agua es una práctica habitual en todos los sectores que usan este recurso y se destaca en primer lugar el agrícola, cuyas causas principales son procedimientos o prácticas de riego e infraestructuras anticuadas o mal conservadas.


También concesiones o permisos que favorecen el desperdicio del recurso, falta de control de los caudales utilizados y la no regulación interna (almacenamiento) que favorece el desperdicio de agua en las horas en que no se riega.


Por lo tanto, explicó que en cualquier caso los principales factores que inciden en las posibilidades de ahorro de agua son en general el grado de escasez del recurso, las características técnicas y condiciones físicas de la infraestructura hidráulica usada, así como el sistema tarifario utilizado.


Si el precio del agua no es en función del volumen consumido, no se fomenta el ahorro, al contrario, incentiva derroche.