secSanto Domingo.- La privación ilegal de la libertad de las personas en un delito que ha venido tomado auge en la República Dominicana. En las últimas semanas, al menos seis individuos han sido secuestrados en diferentes puntos del país.


 Tres de esos casos han sido “secuestros express”, modalidad que está a la orden del día y en la cual la víctima es secuestrada durante un período corto, pero en muchos casos, suficiente para obtener alguna concesión o ganancia financiera.


El más reciente de los casos de secuestro exprés, es el de un empresario propietario de una reconocida tienda de tenis de la capital. Se trata del dueño de Bullet Sport, establecimiento ubicado en la avenida Padre Castellanos, que fue secuestrado el pasado jueves en horas de la madrugada y posteriormente liberado. No queda bien establecido si los familiares de la víctima hicieron algún pago al o los secuestradores, pues se negaron a ofrecer más detalles, argumentando que la Policía Nacional está investigando y no quieren entorpecer el proceso.


Otro caso de retención exprés fue el ocurrido el pasado martes en San Juan de la Maguana cuando desconocidos se presentaron a una residencia de la calle Américo Lugo, del sector Quija Quieta, donde secuestraron a Maritza de los Santos Núñez, de 21 años, y a su hijo de dos. Ambos fueron liberados al día siguiente en la parada de “Pintura” en Santo Domingo, tras el pago de un rescate de RD$80,000.


Además está el caso de la estudiante María Fernanda Chávez Hinojosa, de 25 años, de Nagua, quien en abril fue liberada en buen estado de salud horas después de haber sido secuestrada en los alrededores del Centro Regional Universitario de San Francisco de Macorís. Sus cinco captores, tres de los cuales fueron apresados durante el hecho, pedían dos millones de pesos a cambio de su libertad, pero el monto no llegó a ser pagado por la intervención policial.


También lleva nueve días secuestrado un jovencito de 15 años de edad, de nacionalidad norteamericana, que fue raptado por desconocidos del frente de la residencia de sus padres en la urbanización María del Mar, del sector Los Frailes II, en Santo Domingo Este.


La preocupación embarga a los familiares del joven, puesto que los secuestradores aún no han pedido rescate y no han recibido señal alguna que les indique que su deudo se encuentra bien. El jefe de la Policía, Manuel Castro Castillo, dijo ayer que ya se sabe el móvil del secuestro, pero prefirió no ofrecer más detalles para no obstaculizar la investigación que realiza la Unidad Anti-secuestro de la institución del orden.


Aunque no son tan recientes, dos casos de secuestro que sonaron mucho a nivel de la opinión pública fueron el de un maestro constructor, rescatado por agentes policiales en una finca de El Tamarindo, Santo Domingo Norte. Bolívar Coipel Alcan, quien realizaba trabajos de construcción en San Martín, fue secuestrado frente a su residencia de la Urbanización Benjamín, en La Romana y por su rescate pedían RD$10,000,000. Siete de ocho hombres, incluidos dos alistados policiales, fueron apresados por el hecho.


El otro secuestro sonado fue el del empresario mocano Ramón Antonio Sánchez Grullón (Monso), de 85 años, quien fue secuestrado por alrededor de dos meses y posteriormente asesinado por sus victimarios. El secuestro había sido planificado por uno de sus propios hijos, quien habría pagado a los captores para luego repartirse la recompensa que pedían a cambio de la libertad de su padre.


La proliferación de organizaciones dedicadas a esta actividad ilícita ha ido en aumento, puesto que la aprehensión de personas conlleva a la obtención de grandes recursos económicos, pues en la mayoría de los casos se exige dinero por el rescate, convirtiéndose el secuestro en una verdadera industria delictiva.


Precisamente el pasado viernes la Policía informaba que cayó abatido por agentes del orden Ramón Farías Mosquea (Momón), de 33 años, a quien le atribuyeron haber participado en al menos cinco secuestros y lo sindicaron como parte de una “poderosa estructura criminal” dedicada a cometer este delito y otros ligados al narco.