Jason-Segel-Cameron-DiazRadiante, espontánea y divertida. Así se ha mostrado la actriz Cameron Diaz durante la presentación ante la prensa de “Sex Tape. Algo pasa en la nube”, una comedia en la que destapa su lado más pícaro, al tener que mostrarse desnuda, una situación que acepta si así “puedo hacer reír a la gente”.


En la película da vida, junto a su compañero de reparto Jason Segel, a Jay y Annie, un matrimonio consolidado tras diez años de relación y dos hijos en común que decide grabar con una tableta un vídeo erótico casero como posible remedio para remontar su desfallecida pasión.


Cameron Diaz asegura que, pese a este guión, en la película “los desnudos son mínimos, no se ve demasiado, y hemos trabajado con un equipo muy respetuoso”.


La actriz dice sentirse “muy agradecida de ser una persona que hace reír a la gente” y que con este objetivo “no hay nada que no esté dispuesta a hacer”, mientras asevera que el secreto de la comedia “recae en ser honesto”.


En el filme, el matrimonio se propone practicar ante la cámara una maratón de posturas sexuales del libro ilustrado “El placer del sexo”, lo que les llevará a divertirse con distintos objetos eróticos y posturas de lo más acrobáticas.


Pero, inexpertos en la “nube” digital, la última tecnología les juega una mala pasada. Así, lo que tenía que ser sólo el recuerdo privado de una noche salvaje y extenuante, se convierte en un filme de acceso público que obliga a la pareja, presa del pánico, a lanzarse a la búsqueda y captura de la cinta, para salvar su reputación e incluso su matrimonio.


“Cuando hace mucho tiempo que tienes una pareja, puedes caer en la rutina, y la idea de querer reinventar tu vida sexual es algo que puede ser un poco difícil e incluso patoso”, ha explicado Segel, conocido, entre otros, por su papel en la célebre comedia de situación estadounidense “Cómo conocí a vuestra madre”.


En estas situaciones, el humor “es indispensable”, según ha señalado Diaz, que en la película interpreta a una desmelenada madre de familia a quien se le ocurre la idea de la grabación erótica como estímulo para volver a encender la llama de su vida sexual.