imageCatorce personas murieron y 26 resultaron heridas el martes por la noche en de Nigeria cuando un atacante suicida detonó un bicitaxi lleno de explosivos en un lugar al aire libre donde la gente se había reunido a ver la Copa del Mundo, según la policía.


El bicitaxi llegó al lugar del atentado en Damaturu, una ciudad del noreste del país, poco después de comenzar el partido de Brasil y México el martes por la noche, según testigos.


Nadie reclamó el atentado en un primer momento, pero se sospechaba de Boko Haram, un grupo armado islamista que quiere convertir Nigeria en un estado islámico.


El superintendente adjunto de la policía Nathan Cheghan confirmó el miércoles que 14 personas habían muerto y 26 resultaron heridas en el ataque. Los equipos de rescate tuvieron que trabajar con cautela por temor a explosiones secundarias. Boko Haram suele programar explosiones secundarias para matar a la gente que corre a ayudar a las víctimas.


Expertos en seguridad habían advertido de que grupos armados islamistas podrían atacar contra las multitudes reunidas para ver partidos del Mundial en Nigeria, Kenia y Uganda, como ocurrió en 2010 en Uganda.


Las explosiones en Kampala, Uganda, producidas en dos lugares donde la gente veía por televisión la final del Mundial de 2010, mataron a 74 personas. El grupo insurgente somalí Al Shabab cometió ese atentado.


El ejército nigeriano ha prometido mejorar la seguridad, pero parece incapaz de frenar una serie de ataques de los extremistas, que mantienen secuestradas a más de 250 jovencitas.


El secuestro de las chicas hace dos meses y el hecho de que el ejército y el gobierno nigeriano no hayan logrado rescatarlas ha despertado la preocupación internacional. Estados Unidos está buscando a las chicas con aviones no tripulados y ha enviado expertos, al igual que Reino Unido y Francia, para asistir en negociación de rehenes y tácticas antiterroristas.


El líder de Boko Haram, Abubakar Shekau, ha amenazado con vender a las chicas como esclavas a menos que el gobierno acepte intercambiarlas por extremistas detenidos, pero el presidente, Goodluck Jonathan, ha dicho que no hará intercambios de prisioneros. El ejército nigeriano ha dicho saber dónde están las chicas, pero que las jóvenes podrían morir si se lanza cualquier tipo de operación militar.


Boko Haram quiere imponer la Sharia o ley islámica en toda Nigeria, el país más poblado de África y donde la gente está dividida casi por igual entre cristianos en el sur y musulmanes en el norte.