imageLa presidenta argentina, Cristina Kirchner, aseguró hoy que su país no caerá en cesación de pagos después que la Corte Suprema de Estados Unidos confirmara una condena para un pago multimillonario a un grupo de fondos especulativos.


Argentina había presentado una apelación ante la Suprema Corte para evitar el pago de 1,300 millones de dólares a fondos especulativos conocidos como “buitres” en el país sudamericano.


Al rechazar la apelación, la corte estadunidense ratificó una condena adoptada por un tribunal de Nueva York en favor de los fondos especulativos NML Capital y Aurelius, que se negaron a sumarse a las reestructuraciones de la deuda soberana argentina de 2005 y 2010. De los nueve miembros del tribunal, siete se manifestaron por rechazar el pedido argentino, con un voto contrario. La jueza Sonia Sotomayor no participó de la decisión.


“Argentina ha demostrado más que una evidente voluntad de pago. Pero hay diferencia entre negociación y extorsión”, dijo la mandataria en un mensaje en cadena de radio y televisión en la que criticó el fallo que dejó el lunes a la nación sudamericana en un clima de incertidumbre y provocó el desplome de su bolsa en 10.09%.


Kirchner indicó que la medida afecta también al “sistema económico y financiero global” sin tomar en cuenta el reclamo de gobiernos como los de Francia, México y Brasil, así como el de “más de cien parlamentarios británicos”, en apoyo a la postura argentina. “Argentina no va a defaultear su deuda reestructurada”, sentenció la presidenta tras agregar que “la vocación es pagar, lo cual hemos demostrado pagando todas las obligaciones sin acceder al mercado de capitales”.


Kirchner sostuvo que a finales de junio pagarán 900 millones de dólares a los acreedores, tal como estipula el plan de reestructuración con los deudores “que aceptaron quitas, esperas y negociaron”, dijo la mandataria. La presidenta subrayó que en 2008, siete años después de la crisis económica de 2001, el fondo NML Capital compró bonos de la deuda argentina por 49 millones de dólares y en 2014 reclamó 832 millones de dólares. “1,608% de ganancia”, dijo la presidenta.


Aunque la presidenta Kirchner criticó el fallo, algunos analistas señalaron que su mensaje dejó la puerta abierta a una negociación para acatar esta orden judicial. Argentina podría solicitar a la propia Suprema Corte una reconsideración de la decisión, pero la opinión generalizada de los expertos es que apenas serviría para ganar algo de tiempo. El país dispone de un plazo de 25 días para iniciar ese trámite.


Otra posibilidad para Argentina sería retornar al tribunal del 2º Circuito de Nueva York donde fue condenada inicialmente, e iniciar algún tipo de negociación con los fondos especulativos. Para Eric LeCompte, director de la ONG JubileeUSA, la decisión de la Suprema Corte estadunidense dejó “muchos más perdedores que ganadores”.


“Lamentablemente, la Suprema Corte dijo al mundo financiero que este tipo de conducta pasa a ser considerada legítima, y que además es más ventajosa económicamente. Esto mina por completo la forma en que el sistema financiero actúa en reestructuraciones de deuda soberana”, dijo LeCompte a la AFP.


En la visión de este experto, “el grupo de más de 92% de los tenedores de bonos argentinos que aceptaron renegociar la deuda, son los grandes perdedores; hay legítimos inversionistas de Wall Street que este lunes se convirtieron en perdedores”. A su vez, Richard Samp, de la entidad Washington Legal Foundation, apuntó que “esto es realmente el fin del camino. Le quedan dos opciones a Argentina: puede tratar de negociar términos de pago con los bonistas, o puede llevar a default toda su deuda externa”.


La Corte rechazó dos argumentos centrales presentados por Argentina. El primero se refería al cuestionamiento de la orden de pagar íntegramente los bonos en manos de estos grupos especulativos, pero abonar menos a la mayoría de los inversionistas que se sumaron a la reestructuración de la deuda. La segunda consulta se cuestionaba si Argentina disfrutaba de la protección de la ley estadounidense en caso de que los acreedores requieran información sobre sus activos soberanos.


Ante la primera cuestión, la Suprema Corte no ofreció comentarios, dejando a Argentina sin otra salida que pagar a los fondos o iniciar negociaciones. Con relación a la segunda cuestión, la Corte decidió que la ley estadounidense de inmunidad a activos soberanos extranjeros no protege a los países de listar sus activos, y mantuvo que la captura o embargo de esos activos es una cuestión diferente.


Alegó que no puede pagar “ya” a los querellantes porque de ese modo el resto de los acreedores que no aceptaron los canjes podrían exigir el pago de 15 mil millones de dólares, suma equivalente a la mitad de las reservas monetarias argentinas. Incluso, advirtió, todos los acreedores podrían demandar el pago total de la deuda original, 102 mil millones de dólares, y entonces la reestructuración “se caería como un castillo de naipes y con ella la República Argentina”.