chikungunyaEl amplio dispositivo a nivel nacional que lleva a cabo hoy la República Dominicana para eliminar los criaderos del mosquito que transmite el chikungunya, es muestra de la responsabilidad con que un territorio tropical debe enfrentar la emergente epidemia.


El modelo seguido por esta nación caribeña para combatir el chikungunya podría ser ejemplo para toda la región, todos los países están haciendo preparativos para hacer frente al emergente virus en las Américas.


Sin embargo, la República Dominicana tiene una enorme responsabilidad, pues es la primera vez que la enfermedad llega a una de las islas de mayor tamaño en el Caribe, como lo es “La Española”.


El Gobierno dominicano vive un momento nuevo, el chikungunya es endémico en el sudeste asiático, África y Oceanía, pero emergente para la región de las Américas, y los casos sospechosos de la enfermedad en el país han alcanzado números alarmantes: 38.639 desde el febrero pasado, según los datos oficiales.


Lo que pase en La Española, conformada por dos países con chikungunya -República Dominicana y Haití-, cuyo territorio cuenta con unos 20 millones de habitantes, va a ser muy importante, y así lo exponen expertos internacionales en la materia, ya que marcará lo que hay que hacer a nivel de otros países de la región.


Las autoridades dominicanas mantienen contacto y colaboran con instituciones como la Organización Mundial la Salud (OMS-OPS), los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) y diferentes agencias de cooperación.


También Haití, cuando se confirmó la presencia de chikungunya en el territorio, anunció el desarrollo de un plan de acción en el que se luchará contra los vectores de la enfermedad, y en el que habrá procesos de fumigación y campañas de sensibilización, entre otras acciones.


La coordinación internacional y la colaboración es una de las reacciones claves para enfrentar una epidemia que se propaga bastante rápido, y que la gran dificultad que presenta es controlar una población de mosquitos en un país tropical.


En este sentido, la OPS, organización que dio la alerta de la aparición del virus en la región, está articulando esfuerzos, compartiendo información, capacitando a la gente, y ha mantenido tres reuniones a nivel regional sobre chikungunya para compartir sus experiencias en los diferentes países con transmisión del virus.


Según la Dirección General de Epidemiología dominicana, el virus tiene transmisión autóctona en 15 territorios en las Américas: Anguila, Antigua y Barbuda, Dominica, Guadalupe, Guayana Francesa, Haití, Islas Vírgenes británicas, Martinica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Bartolomé, San Martín (parte francesa), San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y San Martín.


En las Américas, el número de casos sospechosos notificados hasta ahora rondan los 70.000, incluidos 13 fallecimientos relacionados, y en la República Dominicana, la Dirección General de Epidemiología ya ha señalado 26 provincias con brotes sospechosos de chikungunya y seis con el brote confirmado.


En este sentido, entre la ciudadanía dominicana asoma la preocupación de que la epidemia haya llegado para quedarse, sin embargo, José Moya, epidemiólogo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la República Dominicana, descartó esto.


“Es una epidemia que va a afectar unas semanas más, no tenemos ningún elemento para decir que viene para quedarse, sería muy prematuro”, y recordó que hace poco más de dos meses que el país tiene en circulación el chinkungunya.


Volviendo a la responsabilidad del Gobierno, cabe hacerle un reconocimiento, pues desde que en diciembre de 2013 se detectó por primera vez la transmisión autóctona del virus chikungunya en la región, desarrolló un plan de preparación y respuesta ante la eventual introducción del virus en las Américas.


El Gobierno dominicano está cumpliendo con las recomendaciones internacionales para enfrentar la situación, y desde su aparición en febrero en la República Dominicana se han tomando toda una serie de medidas de prevención para evitar la reproducción del mosquito.


Muestra de ello es la iniciativa de hoy, una gran jornada a nivel nacional en la que participan cerca de 400.000 empleados públicos.


Los voluntarios visitan cada casa del país a fin de orientar a la población y destruir contenedores de agua que puedan convertirse en criaderos del mosquito aedes aegypti, que transmite el virus de la enfermedad, y es el mismo transmisor del temible dengue.


El mosquito Aedes aegypti se reproduce en agua acumulada, desde floreros hasta recipientes en los basureros y en grandes contenedores del líquido, los huevos se mojan y sale una larva que en algunos días se transforma en mosquito.


Esta jornada espectacular a nivel nacional disminuirá el chikungunya, pero los expertos sostienen que hay que hacerlo de manera continua, con mucha responsabilidad de la población de no tirar basura a la calle, los termos para comida o las botellas de plástico, porque ahí se generan los criaderos de mosquitos.


Para ello, se hace necesario la educación ciudadana, crear la cultura y responsabilidad en el país de mantener los patios y calles limpias.