Pistorius podría cumplir condena en un psiquiátricoLa duración de los interrogatorios, ya breves, hacía presagiar, así como la disminución de titulares sobre el caso en la prensa sudafricana, que el juicio a Oscar Pistorius acabaría este viernes 16. Como estaba previsto, por fin, el veredicto. Tras varios aplazamientos, los testigos de la defensa transitaban los últimos días con rapidez por el estrado apoyando sin vacilaciones la versión del atleta, e incluso éste se mostraba más calmado, la tensión se había rebajado notablemente en la Sala D del Tribunal Superior de Pretoria… hasta este lunes.


En uno de sus últimos movimientos, el abogado defensor Barry Roux llamó a declarar a la psiquiatra Meryll Vorster y, con ello, lo volteó todo. La experta, que entrevistó al velocista después de que asesinara a Reeva Steenkamp la víspera del San Valentín de 2013, lo describió como antes había hecho él mismo, un hombre marcado por su discapacidad y por la muerte prematura de su madre, un hombre desorientado tras hallar el éxito, un hombre en definitiva vulnerable y asustadizo, pero acabó dubitativa utilizando un término polémico: “Trastorno de ansiedad”.


“Sus padres le criaron para que vieran su entorno externo como una amenaza […], estaba obsesionado con la falta de seguridad en Sudáfrica […], trabajaba duro para controlar ese trastorno, y le ayudaba en ello su rígida rutina de entrenamientos, pero la noche de los hechos le pudo afectar”, dijo Vorster, a ojos de la defensa construyendo un perfil de Pistorius proclive a su relato, la confusión con un intruso, los disparos en defensa propia, pero el fiscal Gerrie Nel no lo entendió para nada de esa manera.


La decisión, aplazada hasta mañana


Viendo que el testimonio debilitaba su interpretación de lo ocurrido, que el atleta mató a su pareja premeditamente, a sangre fría, tras una discusión conyugal, el abogado del Estado acudió raudo al contrainterrogatorio y arrancó con una pregunta clave: “¿Cree usted que ese trastorno de ansiedad afecta al acusado a la hora de discernir entre el bien y el mal?”. La psiquiatra contestó en negativo pero Nel ya había tomado una decisión: pidió formalmente una evaluación mental estatal de Pistorius y, en función de sus resultados, el cambio de naturaleza del juicio.


Según el fiscal, si la defensa insinúa que el velocista podría estar sufriendo alguna enfermedad, éste debería ser juzgado con el atenuante de la “responsabilidad disminuida” y así, en caso de ser condenado, debería cumplir condena en un centro psiquiátrico en lugar de en prisión. La jugada, claro, sorprendió en la sala. Parte de los familiares de Pistorius, presentes en cada sesión del proceso, soltaron algún sollozo y los abogados defensores se enzarzaron en una discusión a susurros con el acusado que pareció interminable.


“No sé cuál era la intención de la defensa al llamar a declarar a Vorster, quizá querían abrir una tercera vía argumental”, anotó puntilloso Nel, recordando que Pistorius, en su testimonio, ya había insinuado que no disparó presa del pánico sino por accidente. La jueza Thokozile Masipa decidió, después de escuchar la petición del fiscal y toda la argumentación legal que añadió a continuación (su preparación deja entrever que ya esperaba ese testimonio), dar por concluida la sesión y aplazar su decisión sobre el examen psiquiátrico para este martes.