Los ataques tuvieron lugar a primera hora y que entre los fallecidos hay ´algunos comandantes´ de la insurgencia talibán.Las Fuerzas Armadas paquistaníes han anunciado la muerte de 32 insurgentes en una serie de “ataques aéreos de precisión” llevados a cabo hoy en la zona tribal de Waziristán del Norte, en el noroeste del país asiático.


Mediante un comunicado remitido a Efe, el Ejercito especificó que los ataques tuvieron lugar a primera hora y que entre los fallecidos hay “algunos comandantes” de la insurgencia talibán implicados en atentados recientes contra objetivos civiles y militares.


El diario local Dawn elevó a medio centenar el número de bajas mortales entre las filas insurgentes y situó los ataques en las aldeas de Mosaki, Zara Mela y Esorti, así como en zonas del distrito de Miranshá.


Las dificultades de acceso a los remotos y montañosos enclaves del noroeste del país hacen casi imposible contrastar con fuentes independientes los datos aportados por el aparato de seguridad sobre los frecuentes combates con la insurgencia islamista.


El bombardeo de hoy llega un día después del secuestro por parte de una facción talibán de un cicloturista chino en la localidad noroccidental de Dera Ismail Khan, muy próxima al cinturón tribal.


El principal grupo talibán, el TTP, y las autoridades iniciaron el pasado febrero un proceso de diálogo que se halla actualmente en punto muerto tras una serie de encuentros entre emisarios de ambos bandos que llevaron a una tregua insurgente de poco más de un mes.


La continuación de la actividad armada de grupos afines al TTP, incluso durante la tregua, provocó mucha desconfianza entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas, que en los últimos meses han llevado a cabo diversas operaciones aéreas como la de hoy.


Hace un mes, el Ejército informó de la muerte de cerca de 40 insurgentes tras una serie de bombardeos de las Fuerzas Aéreas en la región tribal de Khyber, en el noroeste del país.


De acuerdo con un informe del Instituto Paquistaní de Estudios de Paz, el año pasado se cometieron en el país asiático más de 1.700 atentados -un 61 % de ellos perpetrado por el TTP y sus aliados- en los que murieron cerca de 2.500 personas, un 19 % más que en 2012.