0011037073“Oficial, mi gato acaba de dejar un paquete de drogas en la puerta”, denunció una mujer de Ashmore Street, en Dunedin, Nueva Zelanda. El insólito traficante al menudeo había llevado a su casa cinco gramos de cannabis, una cantidad valuada en 90 a 130 dólares.


El sargento Reece Munro recibió la denuncia con curiosidad, pero aprovechó la inusual actividad del felino para investigar de dónde puede venir el sobre en cuestión. La dueña del animal no quiere dar su nombre ni hablar con la prensa por miedo a represalias.


“Había escuchado de gatos que llegan con pájaros muertos o ratones, pero la verdad que en mi carrera nunca había visto algo similar. Supongo que nunca se sabe quién pone a prueba tu honestidad hoy en día ¿verdad?”, ironizó Munro en declaraciones que reproduce el diario regional Otago Daily Times.


Más allá del humor, lo cierto es que el hallazgo del gato le permitió a la policía hacerse de una evidencia que podría llevarla a descubrir quién está detrás del tráfico ilegal de marihuana en la localidad.


“Vamos a continuar nuestra investigación tomando las huellas digitales que están en la bolsa de plástico”, explicó Munro, que señaló que va a consultar a los especialistas para ver si los gatos pueden ser entrenados igual que los perros para localizar estupefacientes.


Una de las ventajas de los felinos con respecto a sus tradicionales rivales es que pueden escabullirse por recovecos ínfimos y pasar desapercibidos. “Definitivamente deberíamos explorar este potencial en el futuro”, concluyó Munro.