an


A 53 años de su ajusticiamiento, Rafael Leónidas Trujillo Molina es calificado como un “sátrapa, genocida y enfermo sexual”, según la directora general del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana, donde más de 170 mil documentos, piezas y testimonios audiovisuales son el referente de la época más sanguinaria y de dolor sufrida en el país.


Luisa de Peña afirma que por culpa de Trujillo quedaron muchas mujeres violadas y muchos abortos. Critica que el país no valore en su justa dimensión a los valientes hombres y mujeres que enfrentaron al dictador que se hacía llamar “El Jefe”, sobre todo a los que lo ajusticiaron, cuando a esa gente se le debe la libertad, pues sacrificaron sus vidas por el bien común.


Atribuye la falta de reconocimiento a estos héroes a que “los trujillistas nunca han estado fuera del poder”. Los elementos de tortura en las clandestinas cárceles de La 40 y del kilómetro 9 de la Carretera Mella conservados en este museo obligan a recordar la fatídica era del militar y político dominicano que gobernó el país durante 31 años -1930 a 1961-, bajo represión, reducción de las libertades y el culto a su personalidad.