nba2Miami Heat aplastó por 117-92 a Indiana Pacers la noche del viernes y avanzó a su cuarta final consecutiva de la NBA, en la que buscará su tercer título seguido.


Miami, que se enfrentará por el anillo de campeón a partir del jueves 5 de junio a San Antonio Spurs o a Oklahoma City Thunder, es el tercer equipo en la historia de la liga de baloncesto norteamericano que hilvana cuatro finales junto a Boston Celtics y Los Angeles Lakers. Los Celtics fueron los últimos en lograrlo (de 1984 a 1987).


“No es algo que pase todos los días. Nos hemos sacrificado todos para estar en esta situación“, dijo Dwyane Wade, uno de los astros del Heat, que cerró la final de la Conferencia Este por 4-2 con un cómodo triunfo ante su público guiado por LeBron James y Chris Bosh, autores de 25 puntos cada uno.


“No es lo que queremos, sólo es un obstáculo en nuestro objetivo final”, dijo Bosh, que como todos sus compañeros ansía el triplete.


“Vamos a celebrarlo, hemos tenido la suerte de ser parte de esto cuatro años seguidos y no lo damos por sentado“, señaló James.


Se esperaba la reacción de “King” James, que apenas disputó 24 minutos en el partido del miércoles por sus problemas con las faltas personales. Anotó sólo siete puntos, su peor marca en un partido de playoff, con dos aciertos de diez lanzamientos. El viernes, como muchos preveían, todo fue diferente.


En siete minutos y medio ya sumaba nueve puntos y acabó con 11 un primer cuarto en el que del 9-2 de inicio para Indiana se pasó a un 24-13 a favor de Miami.


“LeBron impuso su voluntad desde el inicio. Apretó los dientes durante todo el partido”, señaló Paul George, estrella de los Pacers.


La ventaja creció y creció gracias a la feroz defensa y el acierto del Heat y a que para Indiana sólo anotaban Lance Stephenson y David West. No había noticias de George, autor de 37 puntos en el triunfo de los Pacers el miércoles y de sólo uno en la primera mitad.


Bosh y Wade tomaron el relevo anotador de James, y Miami, mucho más intenso que su rival en todos los aspectos, se disparó 49-26. Al descanso se llegó con la máxima renta para el Heat, un 60-34 que parecía definitivo. Lo fue.


A pesar de la reacción de George en el segundo tiempo (anotó 28 puntos), pocas cosas cambiaron: Miami seguía defendiendo con furia y estaba muy acertado en el lanzamiento (62,5 por ciento a 8:34 minutos para el final del tercer cuarto).


La diferencia se estiró a 36 (84-48) gracias sobre todo a la mano de Bosh (diez aciertos de 14 lanzamientos). Miami ya jugaba solo y se dedicó a disfrutar y a hacer disfrutar a sus aficionados de los muchos minutos que restaban. Indiana, que también cayó el año pasado ante el Heat en la final del Este, se rindió ante el bicampeón.


“Ellos juegan a nivel de campeonato, tienen una manera de aumentar el nivel hasta un punto que no se puede superar“, admitió el entrenador de Indiana, Frank Vogel, víctima por tercer año consecutivo del Heat del “Big Three”.


El técnico de Miami, Erik Spoelstra, pudo dar descanso a sus estrellas en el último cuarto. Ya sólo se pensaba en una final -la cuarta consecutiva desde que en 2010 James y Bosh se unieron a Wade- que difícilmente será tan plácida como el partido del viernes.


“Nadie en su interior pensaba que íbamos a perder este partido. Sabíamos que íbamos a imponer nuestra voluntad”, dijo Wade, reflejo de la confianza de un equipo que sabe elevar el nivel en los momentos decisivos.


Si vence el sábado San Antonio Spurs, se repetirá el duelo del año pasado. Si gana Oklahoma City Thunder, aún deberán disputar el lunes el séptimo y definitivo choque. Miami ya espera al campeón del Oeste. Por cuarto año consecutivo.