Fue la presentadora de noticias más prestigiosa de Colombia en los años 80, pero también una mujer a la que siempre le gustó estar cerca de los hombres con recursos económicos. Ella asegura que estuvo enamorada de Pablo Escobar y que le dijo: “Yo no quiero nada”.


Sin embargo, cuando el narco le daba “entre 30 y 40 mil dólares” para que gastara en sus viajes -exigiéndole además que no trajera de vuelta más de 100-, Virginia Vallejo nunca se negó.


En realidad, estaba acostumbrada. Su completa formación educativa en la Anglo Colombian School la preparó para moverse como una mujer culta en medio de la alta sociedad de su país, lo que sumado a su belleza y talento como modelo y presentadora, le permitió conseguir trabajo en los medios.


Fue modelo de Cervecería Andina (ver foto) y Medias Di Lido, además de participar en series, novelas y películas. Pero tuvo su pico de popularidad al conducir los noticieros más vistos de fines de los años 70 y los programas de espectáculos en los principales horarios.


Su fama le permitió acercarse a millonarios y presidentes. Tuvo entre sus relaciones más cercanas a tres de los hombres más ricos de su país, incluso antes de relacionarse con Pablo Escobar y de casarse formalmente con David Stivel, un cineasta argentino.


Vallejo en 1972, rodeada de Julio Mario Santo Domingo y el presidente Julio César Turbay, con cuyo sobrino también tuvo una relación (ver foto).


Este es el “trío dorado” que Vallejo asegura haber amado:


– Carlos Haime Baruch (1924-2011): nació en Cuba, pero se mudó a Colombia en los años 50 y fue uno de los emprendedores más reconocidos del país, fundador del grupo Grasco (Grasas y Productos Químicos SA). Estaba casado con Sonia Gutt, hija de su socio en el emprendimiento que lo hizo millonario. Productos de consumo diario como la margarina La Fina, el jabón El Rey, los detergentes AS y los alimentos para mascotas Raza son muy reconocidos en ese país.


Vallejos asegura: “Nunca le pedí nada”, y aunque no lo señala puntualmente, cuenta en su web oficial que rechazó “propuestas matrimoniales de señores riquísimos que no” le inspiraban ni un mal pensamiento.


– Julio Mario Santo Domingo (1923-2011): nació en Panamá porque su padres estaban de vacaciones, pero su nacionalidad fue colombiana, como la de sus padres. Llegó a ser el segundo hombre más rico de Colombia y el 108º en el mundo según Forbes en el año de su muerte. Era el principal accionista del grupo Bavaria, y a través de Valórem maneja otros rubros, entre ellos, la comunicación (Radio Caracol y El Espectador).


Estuvo casado con la aristócrata brasileña Edyala Braga y con la samaria Beatrice Dávila, quien lo acompañó hasta su muerte. Según Vallejos, Julio Mario estuvo entre sus amantes a los que caracteriza como “muy importantes antes de Pablo (Escobar)”.


– Luis Carlos Sarmiento: nació en Bogotá el 27 de enero de 1933 y, según medios como Forbes y Bloomberg TV, está en el Top 100 de los multimillonarios globales, estimando su fortuna entre 13.900 y los 17 mil millones de dólares. Su negocio son los bancos y preside el grupo Aval de Acciones y Valores.


Virginia Vallejos sostiene que con esta conquista completó “las cabezas de los tres grupos económicos más poderosos de Colombia”, y asegura que también ellos la amaron como Pablo Escobar.


El talento también la atraía


Después de estas relaciones, Vallejos se casó en 1981 con el prestigioso cineasta y director argentino David Stivel (1930-1992). Su serie Cosa juzgada es un clásico de la TV, con Norma Aleandro, Federico Luppi y Bárbara Mujica -su ex esposa-, entre otros actores.


Escobar no fue el único narco en su vida


Durante la relación con Pablo Escobar, la fidelidad no fue total. Es más, lo engañó nada menos que con uno de sus rivales más acérrimos, Gilberto Rodríguez Orejuela, líder del cártel de Cali.


Ella aceptó una invitación a cenar, pero sostiene que no quería nada más que eso y que fue abusada por el criminal: “Me usó. Me invitó a cenar y luego me tumbó en la cama del hotel, me hizo el amor y se fue. Su único propósito era que le fueran a contar a Pablo, que se enfureció porque los hombres temen que una le cuente al otro qué tal es en la cama, y Escobar era un pésimo amante”.


En una entrevista de 2009, poco después de la edición de su libro, Vallejo confesó que el “patrón del Mal” no fue el primer asesino con el que estuvo. Pero no fue por la aventura con Orejuela que se alejó del “amor de su vida”, al que “no le pedía nada”. Fue por un despecho materialista, cuando se enteró de un regalo a otra amante. “Me produjo un ataque de furia. ¡Un collar de 250 mil dólares para una cualquiera y a mí nada!”, protesta.