70c2c926a998f837f814993afdb184ed_620x412Un estadounidense que regresó de Cuba después de haber secuestrado un avión de pasajeros hacia la isla comunista hace 30 años se declaró el jueves culpable de un cargo por secuestro en Estados Unidos. Ahora, él espera que se le considere el tiempo que estuvo encarcelado en Cuba.


William Potts, de 57 años, presentó su declaración de culpabilidad ente la jueza federal de distrito Robin Rosenbaum. En entrevistas antes de su regreso de Cuba el año pasado, Potts dijo que él decidió regresar después de tanto tiempo para finalmente resolver su caso en Estados Unidos. Su abogado, el defensor público federal auxiliar Robert Berube, dijo que Potts tiene hijos viviendo en Estados Unidos y quería salir de Cuba.


“Él quiere dejar esto en el pasado”, comentó Berube. “Él no tenía que regresar, pero lo hizo”.


Fiscales federales formularon el cargo por secuestro por un cargo previo de piratería aérea, el cual conllevaba una sentencia obligatoria de al menos 20 años de prisión. Aunque el cargo por secuestro tiene un castigo máximo de cadena perpetua, otorga a la jueza Rosenbaum mayor flexibilidad para sentenciar a Potts.


Potts está buscando que se le tome en cuenta los 15 años que estuvo en una prisión cubana, aunque en su acuerdo con la fiscalía para declararse culpable Potts admitió que Rosenbaum no tiene una obligación jurídica para hacerlo. El acuerdo señala que el juez puede considerar el tiempo de prisión cumplido en Cuba como un factor en la sentencia en Estados Unidos.


“No hay garantía de eso, pero 15 años en una prisión cubana es un tiempo bastante duro”, dijo Berube.


La audiencia de sentencia por la condena en Estados Unidos fue agendada para el 11 de julio.


“Depende absolutamente de la corte cuál será su sentencia”, recordó la jueza Rosenbaum a Potts.


“Sí señora, comprendo eso”, respondió Potts.


La fiscal federal asistente María Medetis dijo que el Departamento de Justicia no había decidido aún que sentencia recomendar.


Según el FBI, Potts aseguró en una nota entregada a un asistente de vuelo que tenía explosivos y amenazó con hacer estallar un jet de Piedmont Airlines que de dirigía de Nueva York a Miami en marzo de 1984. Además de desviar el avión a La Habana, Potts exigió el pago de cinco millones de dólares para liberar la aeronave.


El oriundo de Nueva Jersey se describió como un combatiente negro apodado “Teniente Espartaco” que era “un soldado del Ejército de Liberación Negra”, según el FBI. La nota también hablaba sobre la liberación de “hermanos y hermanas” en Sudáfrica y criticaba la intervención estadounidense contra el gobierno sandinista de Nicaragua.