image¿Cómo hace un CEO para captar la atención cuando es el segundo acto después de un desenvuelto y voluble líder como Steve Ballmer?


Para Satya Nadella, quien difícilmente parece propenso a la misma clase de actuación empapada de sudor que su predecesor realizaba sobre el escenario, la respuesta yace en un audaz gesto estratégico: llevar Microsoft Office al iPad. Office, por supuesto, había sido durante mucho tiempo la gallina de los huevos de oro de Microsoft, aislada del mercado de las tablets.


Algunos creían que ésa era la razón por la que Microsoft comenzó a hacer tablets Surface después de décadas de no fabricar dispositivos informáticos personales. Ese costoso experimento no ha generado un éxito exactamente. Las ventas de Surface están creciendo, pero su participación de mercado del 2% está muy por detrás de la de Samsung, del Kindle Fire de Amazon, y por supuesto, de la iPad.


Ahora que Nadella toma las riendas, Microsoft tiene la oportunidad de comenzar una nueva era; distinta a los años de Ballmer, que registraron un crecimiento modesto y un cambio hacia el software empresarial, e incluso más remoto a los años de Bill Gates cuando el software para PC gobernaba Microsoft con un puño de hierro.


El Microsoft de Nadella parece ser una empresa que busca competir en los mercados en lugar de controlarlos. La experiencia de Nadella está alineada con las mismas tecnologías que prometen crecimiento futuro computación en nube, multiplataformas, movilidad, grandes datos- la antítesis del software propietario sobre el cual Microsoft construyó su éxito histórico.


Es por eso que el anuncio de Office 365 para la iPad fue notable. No era tanto sobre dos veteranos enemigos compartiendo ingresos. Fue que Microsoft arriesgaba su propia plataforma móvil al expandirse a otra plataforma distinta y más grande. Fue un Microsoft abierto como nunca antes. El primer movimiento.


El anuncio de finales de marzo fue también la primera aparición pública de Nadella, un lanzamiento de
producto/debut del CEO. El movimiento fue arriesgado: podría transmitir que Microsoft estaba capitulando ante Apple, ejecutando sus preciados utensilios en el dispositivo de su antiguo rival, mientras pagaba una porción del 30% sobre los ingresos por el privilegio de poder hacerlo.


Cada vez con más frecuencia, Nadella es visto como el líder que finalmente puede conducir a la empresa lejos de la era de las PC y hacia la economía de la nube. El mes pasado, cuando Microsoft anunció que las
aplicaciones de Office estarían disponibles para la iPad, la noticia se propagó rápidamente.


El análisis fue mixto. El New York Times se preguntaba si no era el movimiento correcto pero demasiado tarde. Techcrunch consideró que había valido la pena la espera. Alguien en Forbes lo desestimó como un movimiento que no era un agente de cambio.


Después de unas semanas en la App Store, Office para iPad está demostrando su error a los primeros
escépticos. Más de 12 millones de personas descargaron las Apps de Office en la primera semana.
Hoy, Word, Excel y PowerPoint son las tres aplicaciones gratuitas más populares en la iPad App
Store (excluyendo los juegos, lo cual demuestra que las tablets pueden ser mejores para la ociosidad que para la productividad).


Las aplicaciones básicas son gratuitas para la funcionalidad escueta, pero una suscripción a Office 365 abre la puerta a más características.


Para los inversores, es improbable que la llegada de Office para iPad se traduzca en ganancias  materiales, por lo menos en el corto plazo. Es posible que abra Microsoft a negocios que prefieren las tablets por sobre las PC tradicionales, pero también podría “canibalizar” los mercados más antiguos y de mayores márgenes de la empresa.


Las ventas de computadoras de escritorio y portátiles han disminuido desde la introducción de la iPad, aunque los meses recientes han mostrado señales de que esos declives se están estabilizando. Aunque el movimiento tiene poco beneficio a corto plazo para Microsoft, su valor simbólico es mayor.


Los presidentes ejecutivos de importantes empresas como Microsoft a menudo marcan la pauta de las empresas, y en cierto modo Microsoft parece haberse deshecho de la nube que flotaba sobre la empresa cuando Ballmer estaba allí.


Ballmer, por supuesto, también trabajó para impulsar a Microsoft hacia una gestión más abierta, pero, de alguna manera, la presencia de Nadella hace sentir que eso realmente está sucediendo.