wpid-mosqbnr.jpgEntre 26 y 30 casos sospechosos de la fiebre chikungunya se están reportando diariamente en las salas de emergencias del hospital Juan Pablo Pina, en tanto que en las tres principales clínicas privadas de esta ciudad son contactados entre siete y diez pacientes por día.


En zonas de la provincia que sufren los embates de la enfermedad son Haina,  Nigua, Palenque, Villa Fundación, Madre Vieja Sur y Pueblo Nuevo, en San Cristóbal, según reveló el director regional de Salud Daniel Martínez Garcés.


Martínez Garcés indicó que en diferentes barrios de Haina  el número de afectados va en aumento y alertó que por las lluvias la propagación de virus podría aumentar.


De acuerdo con el reporte diario que proporciona la dirección de las emergencias del hospital regional Juan Pablo Pina, el sector de la ciudad que más pacientes con síntomas de la enfermedad proporciona es en el Barrio Nuevo a orilla del rio Nigua.


El doctor Miguel Ángel Geraldino, director del hospital, señaló que los pacientes que llegan al hospital con síntoma de la chikungunya son sometidos al procedimiento de rigor establecido por las autoridades de la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de Salud Pública de la República Dominicana.


Geraldino señaló que todos los médicos que laboran en las emergencias del centro tienen las instrucciones que indican cómo actuar en esos casos y que, en consecuencias, la mayoría  de los pacientes son tratados y enviados a sus casas con las especificaciones de lugar.


No hay recursos para prevención y control


Mientras la enfermedad parece atacar por los cuatro puntos cardinales de la provincia de San Cristóbal, la Dirección Provincial de Salud se muestra impotente para llevar a cabo una campaña de orientación hacia la ciudadanía por falta de recursos.


El director de la provincial de Salud, Manuel Antonio Hilario Acevedo, dijo que cuando se lanzó la campaña en contra de la enfermedad esa institución no recibía la subvención de parte del Ministerio desde hacía más de cinco meses.


La falta de recursos afecta el programa de prevención y control en vista a que los suplidores no reciben el pago correspondiente a los meses atrasados y no se puede movilizar el personal de control.