car-radio-istockFinalizó la Semana Santa y con ella las insufribles cadenas radiales que se han convertido en una tradición en la temporada, manteniendo de manera invariable un estilo ya desfasado, que no se corresponde con los tiempos de cambios que estamos viviendo en todos los órdenes en esta época.


Hay excepciones, naturalmente, que todo el mundo conoce.


Emisoras de radio con una programación de Semana Santa donde se incluyen orientaciones puntuales para los vacacionistas y la gente que viaja en carretera, con un staff de verdaderos profesionales de la comunicación.El problema es que no de todos se puede decir lo mismo.


Ya hemos dicho que la mayoría de esas cadenas no hacen más que transmitir reportajes alarmistas desde diferentes puntos del país, con reporteros improvisados, que magnifican los hechos para justificar su entrada a la red. Una programación “especial de hechos negativos”, a eso se reduce todo.


De verdad que no le vemos gracia al asunto de estar oyendo una emisora donde se hace un reportaje hasta porque un borracho se intoxicó o un motociclista chocó con un burro, resultando el asno con con golpes de consideración, mientras el conductor de la moto no sufrió lesión alguna.


¿Por qué tiene uno que estar pegado a la radio oyendo tantas cosas estresantes, que producen un efecto contrario a la paz y tranquilidad que se procura en Semana Santa?.


Hay que ser masoquista para oir eso. Y por las mediciones que tenemos a mano, la audiencia que alcanzan no es como algunos piensan.


La gente no está en oir una radio estresante, por lo que bien harían los creadores y programadores de ciertas cadenas, cambiar ese formato.


No olviden que ya los teléfonos celulares son equipos de música, y que la radio de este tiempo debe buscar alternativas a la fuerte competencia que tiene actualmente.


El fenómeno de las bajadas y descarga de música de la internet ha cambiado la manera de oir y escuchar radio, y los formatos y modelos obsoletos de programación deben dejarse de lado, porque la gente no los está oyendo.


Que vean los numeritos, para ver si estamos o no en lo cierto.