OBAMA-1The New York Times criticó la política de inmigración del presidente Barack Obama, y pidió a la Casa Blanca a poner fin a las deportaciones masivas de indocumentados.


The Times abordó el asunto en un editorial, después de que el sábado cientos de inmigrantes salieron a las calles del país para pedir que no haya más deportaciones mientras no se llegue a un acuerdo entre demócratas y republicanos para aprobar una reforma migratoria.


Para ‘The New York Times’, resulta frustrante ver cómo las promesas de Obama en materia de inmigración continúan sin hacerse realidad, mientras el presidente se limita a expresar su impotencia o a “culpar a otros”.


Según el diario, si Obama realmente quiere un nuevo sistema de inmigración, “tendrá que hacer algo al respecto, pronto y en solitario”.


The Times critica con dureza la política de expulsiones que mantiene la actual Administración mientras se negocia la reforma legislativa, bloqueada por los conservadores de la Cámara de Representantes.


Para “The New York Times”, “Obama ha agravado este fracaso aferrándose a una estrategia despiadada de endurecimiento de la aplicación de las normas a la misma gente que ha prometido ayudar con la legislación que no ha conseguido sacar adelante”.


En este sentido, recuerda que con casi dos millones de expulsiones en los últimos cinco años, “la Administración Obama está deportando personas a un ritmo más alto que lo ocurrido con ningún otro presidente”.Según el periódico, aún si buscaba acercar posturas con los republicanos, esta política sólo ha logrado “aumentar el miedo, la ruptura de familias y la falta de oportunidades a la que se enfrentan 11 millones de personas que no pueden cumplir la ley”.


El diario insta al Gobierno a proteger los derechos de los inmigrantes, a detener la “maquinaria de deportaciones cuando se abusa de ella” y a centrar sus esfuerzos en combatir a las mafias y bandas que suponen una “verdadera amenaza”.


El periódico acusa además a Obama de aparecer a menudo como un simple “espectador del bloqueo” en la reforma migratoria, limitándose a “ver la girar la rueda, dar discursos y confiar en lo mejor”.


“Es difícil saber cuándo se moverá finalmente para hacer algo grande y relevante”, concluye el editorial.