00daa346d3c078c52b8d6453ba877d3e_620x412El director ejecutivo del INDRHI, Olgo Fernández, favorece focalizar las acciones para aprovechar más aguas de RD.


República Dominicana no puede seguir dándose un “lujo” que le resulta bastante costoso: el de aprovechar sólo el 36% de las aguas superficiales y dejar pasar (desperdiciar) el otro 64%.


Eso indica que el país, así como se ha focalizado en resolver el problema de la educación, tendrá que hacerlo en programas para controlar las aguas, uno de los principales activos con que cuenta el Estado, tanto para consumo humano, como para agricultura y ganadería.


El director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), Olgo Fernández, asegura que dominicana tendrá en algún momento que abocarse a una etapa nueva de construcción de presas, y los pasos que se están dando apuntan a una dirección certera. Y como muestra, el funcionario cita la mega obra del sur en la que está involucrado el Gobierno: el proyecto Monte Grande, que viene a ser “el metro de los sureños”. El funcionario, en una entrevista para el Caribe, aseguró que ese “metro” arrancó y no se parará hasta  el 30 de abril de 2016 cuando se espera su conclusión.


Desde sus inicios, Monte Grande se concibió como un proyecto múltiple porque tiene varios componentes, y al tener varios componentes hay que comenzar por los prioritarios y luego ir desarrollándolos para finalmente concluir con todo el complejo”, indica Fernández.


El primer componente de enfoque de la obra es rehabilitar y completar la presa de Sabana Yegua, un proyecto que se dejó inconcluso desde el año 1978, porque el huracán David la llenó de manera sorpresiva sin que se le construyera el vertedero auxiliar izquierdo ni el vertedero auxiliar derecho. Lleva dos auxiliares por la complejidad de la cuenca, que controla tres ríos (río Grande, La Cueva y Yaque del sur).


Los tres se unen y alimentan a Sabana Yegua, pero cuando cada uno de ellos llega como “fiera”, con altas crecidas, convierten el embalse en un peligro, precisamente porque éste no está completo. Actualmente, se llega a la fase final de su conclusión, que está en un 94%, de acuerdo a los datos que maneja el director del INDRHI. Y se trabaja a toda capacidad para ver si esa primera etapa o componente del proyecto múltiple Monte Grande se entrega el 8 de agosto.


El segundo componente es la construcción de la presa Monte Grande (la parte macro de la obra general). El muro de control de la infraestructura estuvo antes frente a la comunidad Monte Grande, ahora fue movido 3 kilómetros aguas arriba para aprovechar una cuenca y una curva por donde se puede desviar el río en una loma que existe. Ahí se está construyendo el túnel de desvío, explica Olgo Fernández. Y agrega que los trabajos iniciaron el 13 de febrero y luego de eso se ha agotado una serie de protocolos, propios de una obra como la descrita.


El proyecto, que inició en 2009 no tenía siquiera estudio de impacto ambiental. Parte de los trabajos incluyen un complejo habitacional donde residirán, por los próximos dos años y medio, los técnicos que trabajan en la construcción. El compromiso es entregar el proyecto Monte Grande el 30 de abril del año 2016.


Lo que está por llegar


Con la entrega del primer componente de la presa de Sabana Yegua, Fernández espera que haya un impacto importante. “Con eso estamos dando garantías de seguridad hídrica y eliminando el peligro de inundaciones a toda Azua. Estamos aumentando seis metros de muro de cortina, más dos metros de obra de arte de hormigón encima del muro de cortina. Es decir, que estamos hablando de ocho metros adicionales de elevación en todo el muro de represa de tres ríos.”, indicó. Se refiere a que la presa tendrá una capacidad de almacenamiento de cerca de 106 millones de metros cúbicos adicionales cuando lleguen las crecidas.


Pero tendrá su vertedero auxiliar izquierdo listo para evacuar unos 500 mil metros cúbicos por segundo y su vertedero auxiliar derecho listo para evacuar unos 10 mil metros cúbicos por segundo. Esto daría una especie de amortiguamiento que evitaría tener que inundar comunidades por exceso de agua en los ríos.


El auxiliar derecho que cita el director del INDRHI entraría en ejecución en momentos de excedencias extraordinarias que se pueden presentar quizás cada 50 o 100 años. Eso ocurre, por ejemplo, cuando hay diluvios de tormentas universales. Es decir, cuando viene un ciclón, detrás de éste una tormenta y luego de esto una vaguada. Las veces que ha ocurrido eso, que explica Olgo Fernández, no ha habido chance para la escorrentía de la cuenca. “Hay que estar preparado para esto, especialmente por el peligro que representan en Sabana Yegua, el río Mijo y el San Juan, que se unen en el dique de Villarpando”, apunta.


Monte Grande en su diseño original sólo tenía capacidad para almacenar 250 millones de metros cúbicos. Con el mejoramiento del embalse fue llevado a 350 millones de metros cúbicos. Aguas abajo de Monte Grande se construyen las obras de mitigación. Es decir, el mejoramiento del canal Cristóbal, el caño Lucas, el canal Trujillo y unos trabajos en Canoa, un canal que tiene 10 metros de ancho que cruza por debajo del puente. Se busca que Monte Grande deje de “molestar” a las comunidades de Pescadería, Palo Alto, Fondo Negro, Jaquimeyes, La Bombita y Tamayo, entre otras que suelen inundarse en tiempos de lluvia.


Los trabajos que refiere el director del INDRIH implicaron un rediseño, aunque no implicó, necesariamente un aumento de los costos. El proyecto en la actualidad está contratado por US$401 millones; el primer proyecto se había contemplado en US$354 millones en el año 2009, pero para entonces hay una serie de variables que no se habían definido, como algunas de las que citó Fernández.


El proyecto de la presa Monte Grande busca irrigar unas 400 mil tareas y unas 280 mil que no están en cultivo, para un total de 680 mil tareas que entrarán a cultivos irrigados por gravedad luego de construida la presa. Todos los sistemas de bombeo que existen en Barahona y otras zonas saldrán de circulación y recibirán agua por gravedad.


¿Y la energía?


Como parte de los beneficios de la obra se podrá suministrar energía a Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia sin tener que usar la electricidad producida en Haina y Baní, dijo el funcionario del INDRHI, acompañado en la conversación del subgerente de Comunicaciones, Miguel Tavárez.


“Hay un financiamiento de US$249 millones de Brasil y la otra parte es contrapartida dominicana. Sabana Yegua está en su etapa final y tenía una inversión de US$98 millones y hasta ahora no se ha usado un solo centavo de financiamiento. Todo ha sido con contrapartida dominicana”, dijo Fernández.


“Pero también tenemos seis millones de dólares para el nuevo poblado de las comunidades que serán afectadas. Se moverán unas 300 familias y para eso se han hecho vistas públicas y censos, en coordinación con la sociedad civil y los comunitarios de Barahona, para evitar malos entendidos”, expuso. Informó que el Instituto Agrario Dominicano tiene entre 5,000 y 6,000 tareas para asentamientos humanos-agrícolas para gentes que serán removidas de un lugar a otro.


“La historia para las familias que serán beneficiadas en las provincias bajo influencia del proyecto Monte Grande puede dividirse en un antes y un después de la obra. Se verá el sur diferente y estamos trabajando en eso”, apuntó Fernández. En la víspera de la conversación con elCaribe el director del INDRHI había visitado la Cámara de Diputados con una misión expresa: pedir a los legisladores de la Cámara baja aprobar un préstamo por US$71.8 millones, para financiar el proyecto de desarrollo agrícola Azua II-Pueblo Viejo.


En su comparecencia ante la Comisión de Hacienda del órgano legislativo, Fernández aseguró que el financiamiento permitirá la construcción y rehabilitación de los canales para irrigar los predios agrícolas azuanos. Aclaró que los fondos no van al INDRHI, sino que serán traspasados al Ministerio de Hacienda, que a su vez depositará dichos recursos en el Banco de Reservas, para pagarlos al contratista. El Senado aprobó el empréstito en cuestión.


Mirando al noroeste


La Línea Noroeste ha sufrido de manera prolongada una sequía, catalogada como “dramática” por los sectores productivos de esa región. El director del INDRHI asegura que “arrancando por Mao, Valverde, se está mejorando el canal Mao-Gurabo y se construyó el dique de Canachapetón. También se están mejorando los drenajes y trabajando en el Proyecto de Desarrollo Rural Integrado de la Línea Noroeste (Prolino)” que consiste en construir los sistemas de riego de la presa de Monción, iniciada en uno de los gobiernos de Joaquín Balaguer y concluida en otra gestión presidencial, de Leonel Fernández, en el año 2000. Mientras, en el gobierno de Hipólito Mejía se construyó el contraembalse. Para el proyecto Monción se requieren unos US$250 millones, por tanto, hay que esperar que el actual presidente disponga de los recursos o que se obtenga un financiamiento.


Lo que se procura es llevar agua de Monción a Villa Sinda, Guayubín y otras zonas que necesitan agua. “Esa sería la solución para riego, porque tendríamos agua desde Esperanza hasta Villa Sinda. Eso incluye Hato al Medio, Laguna Salada, Hatillo, Villa Elisa. El proyecto no será para este gobierno porque requiere un gran financiamiento”, aclaró Fernández.


En otra parte de la entrevista el director ejecutivo del INDRHI informó que para mejoramiento de las presas de Chacuey, Tavera y Jigüey hay una inversión de RD$350 millones y dejó claro que  hubo una licitación con el Banco Mundial.


Una línea desde Santiago hasta la zona de Moca


Cuando el funcionario del INDRHI se refirió a la construcción de presas que tendrá que darse en el país en algún momento para aprovechar mejor las aguas, informó que ya se tiene identificada la presa de Ámina, que beneficiaría a Santiago, Mao, San José de Las Matas, Navarrete, Villa González y a Moca.


“Son zonas que esperan por esas aguas”, apuntó Olgo Fernández. En respuesta a una pregunta formulada por el editor de la sección Dinero-elCaribe, Héctor Linares, el funcionario dijo que Moca se beneficiaría porque no tiene ríos para hacerle una presa y con Ámina saldría ganancioso.


Busca una inyección de energía para Elías Piña


Dentro de la agenda de trabajo y de obras, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos tiene contemplado el proyecto del río Chavón (arriba de El Seibo) para garantizar agua tanto para el polo turístico de la región donde está la provincia, como para la generación de energía limpia y agricultura. Olgo llegó cargado de informaciones a la entrevista y se mantuvo ofreciendo datos puntuales hasta el final del encuentro. “Tenemos el proyecto de Joca, en Elías Piña, donde hay más de 300 mil tareas esperando el agua de Joca. Eso significa que se estará salvando esa región que está llena de pobreza”, indicó.


Presa de Boba


“Queremos garantizar agua a Samaná, Nagua y Sánchez. Ahí tenemos en proyecto aprovechar el río Boba para una presa”.