imageBUENOS AIRES.- El ministro argentino del Interior, Florencio Randazzo., admitió hoy que Argentina sufre un “claro” problema de inseguridad, en medio de la polémica sobre el aumento de la violencia, en especial en la provincia de Buenos Aires, donde según informes oficiales, se registran 82 delitos por hora.


“Existe un problema de inseguridad, está claro. Pero lo que tenemos que hacer es aunar esfuerzos, entendiendo que es un problema complejo; no hay magia”, aseguró hoy Randazzo en declaraciones a una radio local.


El ministro subrayó que para solucionarlo hay que “trabajar en forma conjunta con políticas de inclusión, las fuerzas de seguridad, la Justicia, el Servicio Penitenciario”.


Randazzo reconoció el incremento de las situaciones violentas en el país horas después de que la presidenta, Cristina Fernández, asegurara que, con respecto a la inseguridad, “no hay nada nuevo bajo el sol”.


“Los hechos delictivos no empezaron hace dos años. Los crímenes pasionales… Parece que ahora descubrieron los crímenes pasionales: nada nuevo bajo el sol”, sostuvo la mandataria este miércoles durante la inauguración de dos nuevas formaciones de trenes, acto en el que estuvo acompañada por Randazzo.


“En una cosa tan sensible como ésta, no hay que buscar una ventana mezquina, estúpida, ante el dolor de la gente”, afirmó hoy el ministro del Interior y Transporte, para quien la seguridad es un área en la que se debe trabajar sin especulaciones y sin intentar sacar “ventajas partidarias”.


La inseguridad es una de las principales preocupaciones de la sociedad argentina, especialmente en la provincia de Buenos Aires, donde se ha visto incrementada por el recrudecimiento de la violencia ante el avance del narcotráfico en todo el país.


El gobernador, el oficialista Daniel Scioli, puso en marcha hace dos semanas un plan de emergencia en seguridad pública para frenar los delitos violentos, que prevé la reincorporación de policías retirados, el aumento de patrullas en la calle y mayor equipamiento para las fuerzas de seguridad.